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Revista Digital miNatura 140 Dossier Space Western
La Revista de los Breve y lo Fantástico
Asociación Cultural miNatura Soterrània
ISSN: 2340-977
Directores: Ricardo Acevedo Esplugas y Carmen Rosa Signes Urrea
Editor: Ricardo Acevedo Esplugas
Portada: MarsHopper / Miguel Gámez Cuevas (España)
Contraportada: Outlaw nation 9 / Glenn Fabry (Reino Unido)
Diseño de portada: Carmen Rosa Signes Urrea
Sumario:
01/ Portada: MarsHopper / Miguel Gámez Cuevas (España)
02/ FrikiFrases
03/ Editorial
05/ Bases del VII Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2015
08/ Entrevista Orestes Suárez: Un hombre construido en imágenes / Lysbeth Daumont Robles (Cuba)
32/ Póster: St./ John J. Park (EE.UU.)
33/ Sumario
34/ Miedo, Mentiras y Tinta China: Star Wars Rancheras/ Evandro Rubert (Brasil)
Cuentos:
38/ La balada de Billy Kid Mcoy Jordan doble V K / Pablo Martínez Burkett (Argentina); Carmen Rosa Signes Urrea (España); Ricardo Acevedo Esplugas (Cuba)
39/ Fichas de dominó que caen / Ricardo L. García Fumero (Cuba/ EE.UU.)
40/ Chico Eclipse / Juan Guinot (Argentina)
41/ Horizontes de grandeza / Salomé Guadalupe Ingelmo (España)
42/ Alice McCooy / Jaime Magnan Alabarce (Chile)
44/ Como lograr que un jinete encuentre su cabeza perdiéndola / Nancy Nelly Ortiz Méndez (Puerto Rico)
45/ Duelo a tres / Pedro López Manzano (España)
46/ No matéis en nuestro huerto / Paulo Brito (Portugal)
48/ El jinete de la lejana estrella / Morgan Vicconius Zariah (República Dominicana)
49/ El prodigioso Whip McLane / Pablo Martínez Burkett (Argentina)
50/ Duelo en el tiempo / Carlos Enrique Saldivar (Perú)
51/ El viejo Búfalo Bill / Diego Galán Ruiz (España)
52/ Jacob Boy / Omar Martínez (Cuba)
53/ La leyenda viva / Mª del Socorro Candelaria Zárate (México)
54/ Se Busca: ya sea en forma humana o alienígena / Odilius Vlak —seud.— (República Dominicana)
55/ Harmónico / Raúl A. López Nevado (España)
57/ The old Hot Saloon / Carmen Rosa Signes Urrea (España)
58/ En las llanuras de Mercurio / Peter Domínguez (Puerto Rico)
59/ Planeta de nadie / Tomas Pacheco Estrada (México)
60/ El Cowboy / Francisco Manuel Marcos Roldan (España)
61/ Tu mar inmenso / Juan Pablo Noroña (Cuba)
62/ La Leyenda de Bronco Bill / Carlos Enrique Saldivar (Perú)
63/ La ruleta rusa / Morgan Vicconius Zariah —seud.— (República Dominicana)
64/ Duelo en el espacio / Francisco José Segovia Ramos (España)
65/ Nido de víboras / Tomas Pacheco Estrada (México)
66/ Héroe/ Francisco Manuel Marcos Roldán (España)
67/ El camorrista / María José Gil Benedicto (España)
68/ El fuego de los ancestros / Juan F. Valdivia (España)
69/ Ocaso / Dolo Espinosa (España)
70/ Río fantasma / Malena Salazar Maciá (Cuba)
70/ Los derrotados / Francisco José Segovia Ramos (España)
71/ La duda / Francisco Manuel Marcos Roldán (España)
72/ Futuro cierto / Dolo Espinosa (España)
73/ Se busca / Elena Fortanet (España)
75/ Virus James / Luisa Hurtado González (España)
75/ Pura basura tecnológica / Juan Esteban Bassagaisteguy (Argentina)
76/ Escape / Purificación García Martínez (España)
78/ El descanso / Andrés Hernán Tobar Muñoz (Chile)
79/ La fiebre del agua / Marc Sabaté Clos (España)
80/ Guarionex / Mary Cruz Paniagua (República Dominicana)
80/ Blanco / Luisa Hurtado González (España)
81/ Por un puñado de créditos intergalácticos / Israel Santamaría Canales (España)
82/ Por un dedo de ron / Juan Manuel Valitutti (Argentina)
83/ Sangre vieja / Felipe Orce —seud.— (España)
84/ Muerte en El Corsé Rojo / Azahara Olmeda Erena (España)
85/ Paramecio Joe / Manuel Santamaría Barrios (España)
86/ Duelo en el saloon / Francesc Barrio Julio (España)
87/ Zamudio Mendoza / Sebastián Fontanarrosa (Argentina)
Humor:
90/ Consejo de Cowboy/ Puy —seud.— (España)
Artículos:
91/ Una Pica En Flandes / Mari Carmen Álvarez Caballero (España)
102/ Firefly, el sueño imposible de Joss Whedon / José Manuel Puyana Domínguez (España)
107/ Una Princesa de Marte de Edgar Rice Burroughs/ José Manuel Puyana Domínguez (España)
110/ La Biblioteca del Nostromo: Korad Revista digital de literatura fantástica y ciencia ficción (abril- junio #18 2014); Valinor Revista Editorial de fantasía, terror y ciencia ficción (nov. #8, 2014); Tales La Revista (dic. 4 2014); El Buque Maldito #22; La tercera cara de La Luna (Nevsky); Dulces Dieciséis y Otros Relatos (Cyberdark).
118/ Sobre los Escritores e Ilustradores
139/ Sobre las Ilustraciones
141/ Contraportada: Outlaw nation 9 / Glenn Fabry (Reino Unido)
Sobre los ilustradores:
Pág. 01 MarsHopper/ Miguel Gámez Cuevas (España)
Pag. 05 Cartel del VII Certamen Internacional De Poesía Fantástica miNatura 2015/ Carmen Rosa Signes Urrea (España)
Pág. 31 St./ John J. Park (EE.UU.)
Pág. 34 Miedo, Mentiras y Tinta China: Star Wars Rancheras/ Evandro Rubert (Brasil)
Pág. 38 Space Western/ Wickedman –seud.- (España)
Pág. 48 Vaquero espacial/ Elena Fortanet (España)
Pág. 60 Space Western/ Genesis Vandrake -seud.- (España)
Pág. 73 Se busca/ Elena Fortanet (España)
Pág. 90 Advice of cowboy/ José Manuel Puyana Dominguez (España)
Pág. 91 Space Western 4/ E. S. Wynn (EE.UU.)
Pág. 141 Outlaw nation 9 (DC Vertigo)/ Glenn Fabry (Reino Unido).
Y para el próximo número:
COSMOGONÍA
(Hasta el 25 de febrero)
Publicado por JAVIER el
7 feb 2015
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ESPECIAL
UNO DE ENERO DE 2016
Alfa Eridiani
prepara un Erídano para el uno de enero de 2016. Para ello abre la presente
convocatoria, cuyas características son:
1ª Los cuentos
serán de ciencia-ficción. Los humanos no tienen por qué ser la raza más inteligente
del escenario elegido. Se valorará encarecidamente que la obra sea justificable
dentro del marco de la ciencia-ficción.
2ª Se proporciona
junto a esta convocatoria la ilustración que servirá como portada y que deberá
ser, en todo lo posible, fuente de inspiración para el cuento.
3ª Sólo se admitirá
un cuento por autor. El autor enviará a alfaeridiani@gmail.com
dos ficheros: uno que contenga el cuento y otro que contenga la plica en la que
figurará: título del cuento, nombre del autor y pseudónimo que ha utilizado en
el mismo. En caso de verificar que un participante haya enviado dos o más
cuentos, el comité organizador preguntará al autor cuál de ellos participa; en
caso de no tener respuesta, el remitente quedará fuera de concurso.
4ª La longitud del
cuento será de alrededor de 6.000 (seis mil) palabras; en la primera página,
debajo del título, constarán el pseudónimo de autor así como el correo
electrónico.
5ª El plazo de
recepción de originales acabará el 31 de julio de 2015.
6ª El jurado podrá estar
compuesto tanto por miembros del Comité Editorial de Alfa Eridiani, como por
personas del mundillo de la ciencia-ficción, y se pronunciará el 1 de octubre.
7ª Los seleccionados
ceden su colaboración en Internet de forma gratuita, quedando en su poder los
derechos de publicación en otros medios.
El equipo editorial
Publicado por JAVIER el
5 feb 2015
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![]() |
Autor: Óscar Urra
Editorial Salto de Página
Colección Púrpura 63
184 Páginas
Rústica
Primera Edición Noviembre 2014
ISBN 9788416148141
|
OPINIÓN:
Tengo que calificar este libro,
en mi opinión, como fallido, y desde varios puntos de vista, además, que
desarrollaré a continuación.
La novela trata sobre un “impuro”
adolescente, y está dividida en dos mitades, cada capítulo cuenta una de ellas;
una trata de su vida hasta que es infectado, y su deambular, y la otra su vida
en El Cuartel, lugar donde se reúnen los que son como él, para vivir alejados
de los seres humanos. El primer “pero” lo encontramos en esa faceta de impuros;
a saber, cuando son infectados pasa un largo tiempo (indeterminado) hasta que
se convierten en zombies puros (los de toda la vida, vamos), mientras tanto,
aumentan de fuerza, de resistencia y agilidad, se curan rápidamente, y lo único
diferente es un olor que desprenden que hacen que los de su alrededor se
enfurezcan (pero se “soluciona” estando rodeado de mucha gente, o pasando rápido
entre ella).
Unos infectados muy raros, la verdad.
Otro “pero” es que mantienen
sus capacidades casi hasta el final, hasta que saben que van convertirse ya en “puros”;
es decir, hablan, comen y beben (poco), hacen el amor, etc… Pero bueno, podría
tratarse de un nuevo tipo de zombies,
podríamos darle a la novela el beneficio de la duda. Sin embargo, los mayores “peros”
vienen de sus incoherencias internas, así como del estilo en el que está
redactada, tanto como novela en sí misma, como por ser los escritos de un joven
zombie. Me refiero a que el mismo protagonista, en el momento de ser infectado,
es un joven mal estudiante de la ESO ,
y él mismo se extraña de haber aprobado algunos cursos; pues bien, el estilo en
el que posteriormente narra su historia, las frases que usa, las descripciones,
las aclaraciones ortográficas y sintácticas, etc, no se relacionan con el
personaje que se nos ha presentado (y menos, si además, estamos pensando en un
zombi).
Además, aunque estuviese escrito
(narrado) por un personaje, digamos, normal, el estilo utilizado muchas veces
llega a cansarnos; es debido al uso de largas (larguísimas) frases, con
multitud de paréntesis y guiones (aclaraciones tras aclaraciones y, a veces, de
la misma aclaración…).
Todo esto puede ocultar el que
tal vez sea el verdadero quid de la obra; el de la soledad del ser (humano o zombie),
la necesidad de pertenecer a un grupo social, y la dificultad de convivencia de
dichos grupos, en los que siempre aparecerán tensiones, frustraciones, etc. Pero
la lectura de la obra se torna, por todo lo dicho en los párrafos anteriores, tan
dificultosa, que puede hacer que perdamos de vista el conjunto.
ARGUMENTO EDITORIAL:
«Me llamo Alejandro Sen, y soy un zombi de Villaverde Bajo. O lo que la gente, sin saber bien lo que es, llama un zombi. Hasta que nos toca bregar con la realidad más o menos cruda, sabemos del mundo lo que nos dicen las películas y el telediario: casi todo el mundo puede vivir sin salir de una pantalla. Pero a mí me ha tocado esto, ser un zombi; y no como en las películas o en los videojuegos: a mí me ha tocado de verdad.»
Narrada en esta directa primera persona, “Yo, zombi” del madrileño Oscar Urra, ofrece la insólita perspectiva del no-muerto como punto de partida para contarnos sus peripecias, pero también sus anhelos y temores, incluso sus preocupaciones más mundanas, en un contexto actual y cercano, imprimiendo una nueva y original vuelta de tuerca a un género extraordinariamente popular. En su caída, degradación y voluntad de supervivencia late también la metáfora de una sociedad que produce sus propios horrores para luego apartarlos o ignorarlos. |
Publicado por JAVIER el
5 ene 2015
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A veces, una expresión artística se le va de las manos al artista, y no sabe muy bien cómo acabarla, o cómo continuar. Esto pasa a menudo, por lo que tengo visto, en ciertos discos de rock, y en libros, sobre todo de literatura juvenil. Tienen ideas para, por ejemplo, un disco largo, o dos (o uno doble) más cortos. ¿Y qué hacen?; se lanzan a la piscina y crean más material para tener uno doble largo (valga la explicación para libros y sagas). Entonces, bastante material del publicado se nota como de relleno, y la obra final acaba resintiéndose; lo que podría haber sido un buen disco, o libro, acaba pagando por ese excesivo material, que se nota añadido para rellenar minutos/páginas.
Por supuesto, sabéis que hablo de las tres películas de "El Hobbit"; hubieran salido dos muy buenas películas, pero sin embargo el resultado final se resiente por ese exceso de metraje que Peter Jackson se empeña en meter en sus obras sobre la Tierra Media ; pero, paradójicamente, esas obras parecen recuperarse… ¡con más material extra, el contenido en las versiones extendidas! En dicho material extendido se explican cosas que en las versiones de cine ha tenido que cortarse, por excesivo extraje/minutaje. Entonces, ¿hay excesivo metraje, o falta para que todo quede perfectamente hilvanado? Ahí es donde entramos, de manera directa, en lo que comentamos al principio, enlazándolo con la excesiva, llamémosle, “grandilocuencia” a la hora de recrear la Tierra Media por parte de Peter Jackson y su equipo; falta de saber sintetizar la narración para dejarlo todo atado sin necesidad de acudir a las extensiones. Claro, esto se hace por dinero, más versiones, más ventas; pero eso no es razón para haber sintetizado en las versiones de cine, y luego haberse extendido lo necesario en las versiones posteriores en los diversos formatos.
Pero, a pesar de esto, mi opinión como en anteriores comentarios, es que ha habido suerte en que sea Peter Jackson (contando en esta ocasión con la ayuda de Guillermo del Toro) el que recree estas historias de la Tierra Media (aún estando de acuerdo en que esto que nos han contado no ha sido "El Hobbit", sino una precuela a "El Señor de los Anillos").
Pero, ¿y en esta “La batalla de los cinco ejércitos?; pues, como digo, venía un tanto lastrada por las dos anteriores. Para mí, por “La desolación de Smaug” y para otros, por “Un viaje Inesperado” (y para muchos otros, por ambas). La anterior parte de esta saga se alargó, en mi opinión, en exceso, con las escenas de persecuciones, huídas, y sobre todo con la parte en los salones de Smaug; además de dejarnos ese final “interruptus” cuando el dragón sale de su “cueva” en dirección a la ciudad del lago. Pero claro, si no se alargan todos esos momentos, se hubiera quedado el tema en que tal vez no se alcanzaran las tres películas… y luego las versiones extendidas tal vez no lo serían tanto. Por eso, en esta ya entramos a verla pensando en qué alargará hasta casi el infinito el director, y cómo enlazará con el final de la anterior… ese principio de película que debía haber sido final de la anterior…
Aquí, como ya sabréis, alarga la(s) batalla(s); pero bueno, como ya sabemos que no vamos a ver en realidad "El Hobbit", sino una parte de "El Señor de los Anillos", puede acabar gustándonos. Ahora bien, en el apartado técnico parece haber dado un paso atrás respecto a las anteriores y, lo que es peor, incluso con las de "El Señor de los Anillos". Hay escenas en las que se nota claramente el CGI; no vamos a entrar en si esas escenas están mejor o peor rodadas, si son tan increíbles que incluso provocan sonrojo ajeno… no, lo peor de todo es que se nota demasiado el “truco”. Y pasa en varias escenas, lo que agrava el asunto. Al menos en la versión 3D HFR que vi yo (mareante en algunos momentos, casi espléndida en otros), pero que también he leído en otros comentarios.
A nivel actoral, nada que no se sepa; Martin Freeman, Ian McKellen, Luke Evans, Richard Armitage, Evangeline Lilly… y en casi cameos, pero con su importancia, Cate Blanchett, Christopher Lee, Silvester McCoy, Hugo Weaving… y Benedict Cumberbatch.
En resumen, ”La batalla de los cinco ejércitos” me ha gustado, aún teniendo en cuenta ciertos momentos de fallidos efectos especiales, más que las dos anteriores (dudaría con a primera), y la veo como un buen enlace con "El señor de los Anillos". Como digo, una cosa es la literatura, y otra el cine, y cada uno tiene sus expresiones y maneras de mostrar las cosas. Temas que funcionan en libro pueden no hacerlo en cine, y viceversa; tramas que funcionan vistas en pantalla, tal vez en libro no lo hagan. Así que, básicamente, me parece una buena visión la de Peter Jackson sobre
Publicado por JAVIER el
30 dic 2014
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Inaugura
Son, como venimos diciendo,
catorce relatos que abarcan casi todas las facetas de aquel cine de serie B;
monstruos gigantescos, robots venidos del futuro, invasiones alienígenas,
abducciones extraterrestres, seres mitológicos, leyendas del terror, etc. Por supuesto,
cada autor le dará el giro que estime oportuno, saliéndose a veces, en la
medida de lo posible, del tópico, algo
que supongo habrán valorado los jueces del certamen.
Como es habitual, no voy a
reseñar cada relato, sino que hago una valoración general; tanto en este
volumen, como en otros organizados por La Pastilla Roja (y otras
editoriales/webs/grupos que realizan una labor similar), el tema elegido condiciona,
como es natural, el resultado final. Aunque los autores hayan querido salir,
como digo, en algunas ocasiones del tópico, debemos de tener claro que vamos a
leer una serie de historias similares a aquellas películas o series de TV, que
muchos recordamos de nuestra infancia o juventud, o que han quedado en el
ideario colectivo de los aficionados al fantástico; Ultimátum a la Tierra , El monstruo de la
laguna negra, La invasión de los ladrones de cuerpos, Invasores de Marte, Planeta Prohibido, etc. A veces ese querer salirse del tópico ha
jugado, en mi opinión, en contra de los relatos que lo han intentado. Un caso
similar a cuando reseñamos “Bueno, bonito, maldito”, en el que veíamos algunos
relatos forzados en relación con e objeto “maldito” centro del relato; aquí
vemos algunos relatos un tanto desbocados, por decirlo de alguna manera. Sin
embargo otros, la mayoría, aciertan en sus planteamientos, acercándonos tanto a
aquellos films y series de serie B, como a los relatos en los que, a veces, se
basaban.
Esto hace que el resultado final
sea muy apreciable, y más por el bajo precio al que puede conseguirse esta
nueva obra coral de La Pastilla Roja ,
en su nueva aventura “bajo coste” La Pastilla
Azul.
Esperamos nuevas obras (que
sabemos que están ya en proceso) para seguir disfrutando de estas aventuras
editoriales tanto por la que estamos reseñando, como otras en el mundillo del
fantástico.
1-
AÑO NUEVO TÓXICO, Emilio J. Bernal
2-
LA FLOTA FANTASMA ,
Eduardo Casas Herrer
3-
EL ZAFIRO VECTORIAL, Pedro Berenguel Nieto
4-
¡CUIDADO CON LOS ROBOTS ALIENÍGENAS DEL FUTURO!, Tony Jiménez 5- EL HORMIGUERO
SEXUAL, Jorge P. López (Bob Rock)
6-
LA ÚLTIMA CENA DE ACCIÓN DE GRACIAS, José Luis Carbón Tirado
7-
MAULLIDOS, Antonio González Mesa
8-
CAZADORES DE GIGANTES, Ángel Villán
9-
EL ATAQUE DEL ASESINO INVENCIBLE, Juan González Mesa
10-
EL WENDIGO DEL PLANETA GLUCK, Ana Morán Infiesta
11-
BAJO LA SUPERFICIE ,
Santiago Sánchez Pérez (Korvec)
12-
HEREJÍA, José Miguel Gómez
13-
LA CRIATURA DEL
LAGO INTERESTELAR, Lluís Rueda
14-
LA CARA B ,
Alejandro Castroguer
Publicado por JAVIER el
29 dic 2014
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![]() |
Autor: Javier Quevedo Puchal
Formato: Rústica con solapas
15x21cm., 292 páginas
Precio: 18 euros
ISBN: 9788416307005
1ª Edición: noviembre de 2014
|
Sinopsis editorial:
Cazadores urbanos tras las presas más codiciadas. Una extraña torre sin puertas. Ancianas obsesionadas con la belleza perdida. Demonios familiares encerrados en el ático. El corazón de una bruja enterrado bajo un rosal. Noches de bodas negras como crespones…
Javier Quevedo Puchal, ganador del Premio Nocte, nos presenta con “El manjar inmundo” una fascinante antología de relatos de terror gótico inspirados en cuentos de hadas clásicos, desde los hermanos Grimm hasta Andersen o Perrault. Trece asombrosas deconstrucciones de las historias con las que todos hemos crecido. Trece perturbadoras narraciones que reflexionan sobre nuestro lado más oscuro, pero también sobre aquellas debilidades que nos vuelven más humanos. “El manjar inmundo” es, en definitiva, el banquete perfecto para degustar como un buen vino tinto. A sorbos espaciados. Sin prisas. Igual que aquellos cuentos de nuestra infancia que, a la luz de la lamparilla, leíamos cada noche antes de dormir.
Opinión:
En alguna reseña anterior ya habíamos
comentado que, en realidad, los cuentos infantiles que conocemos, no fueron
concebidos como tales. Las versiones que conocemos (Blancanieves, Caperucita,
Cenicienta, Juan sin miedo, etc) nos han llegado muy suavizadas, edulcoradas
casi, y generalmente no recogen el grado de crueldad y moralina que era lo que
caracterizaba a esas obras. El mismo
autor lo comenta en la introducción del libro, y nosotros mismos hemos dado
también algunos ejemplos en las reseñas que citamos. En esencia, los cuentos
que hoy día conocemos (muchos a través de las versiones de Disney), eran
relatos atemorizantes, con sumo grado de crueldad (incluso sadismo), que
servían como advertencia al pueblo en general, y a los más jóvenes en
particular. Esto llevaba implícita, además, una importante carga moralizante.
Con el paso del tiempo, las diferentes versiones y, como decimos, la influencia
Disney en el mundo occidental, hicieron que se suavizaran en grado sumo… sin
perder su carga moralizante, pero sí gran parte (casi toda) de la parte cruel
(recordemos, por ejemplo, que aún así el lobo se come a la abuelita, y él acaba
abierto en canal, relleno de piedras, y lanzado al río para que se ahogue).
Ahora, el autor nos presenta una
especie de versiones de dichos cuentos, cargados de la crueldad y el sadismo
que han ido perdiendo por el camino que ha conducido hasta las versiones que
todos conocemos. Pero no se ha limitado a coger dichos cuentos y darles un
giro, un lavado de cara, y añadirles (o quitarles) alguno de los elementos
reconocidos; no, él ha cogido la base del relato, y ha armado su propia versión,
a veces reconocible casi solamente por la pequeña introducción, en la que presenta
una líneas del cuento original, con su título y autor, mientras que en otras sí
que está más presente el relato base, y en otras, a pesar de reconocerlo, nos
cuenta lo que “pasó después” de lo que conocemos, o ”cómo se llegó” a ese punto
en el que comienza la lectura.
Leyéndolos, me vino una imagen a
la cabeza (influenciado tal vez por mi tendencia a la ciencia ficción); es como
si e mundo de los cuentos que conocemos hubiera tomado contacto en alguno de
sus puntos con un mundo más perverso, más cruel, creándose una amalgama de
ambos mundos, tomando elementos de uno y otro, y dando así lugar a un mundo
nuevo con estos cuentos que nos presenta Javier Quevedo Puchal.
Todo unido al hecho de que, como
dijimos en la reseña de “Lo que sueñan los insectos”, Javier escribe muy bien
(no en vano ha ganado algunos premios de categoría), logrando atmósferas e imágenes
de gran belleza, aunque pueda sonar extraño hablando de este género, cosa que
comentamos con el propio autor en la presentación del libro mencionado. De Javier,
hasta la lectura de “Lo que sueñan…”, sólo había leído un relato en una antología,
así que la lectura de ese título me resultó una agradable sorpresa, por la
calidad de la escritura y el manejo del lenguaje para crear esas imágenes y atmósferas
comentadas. Evidentemente, también por la creación y manejo de los personajes,
tanto principales como secundarios, y toda la trama. En este caso, al ser un género
de menor extensión, y de versiones “conocidas”, con una extensión limitada dada
por los cuentos que “homenajea”, la tarea del autor se complica, pues como
decimos tiene que dar una versión propia, al mismo tiempo que en pocas páginas
consigue seguir dando muestras de su manejo del lenguaje y de la creación de ambientes
malsanos, pervertidos, decadentes a veces, pero que nos mantienen pegados a las
líneas que estamos leyendo.
A todo esto, el libro también
cuenta con una excelente introducción a cargo de dos autores reconocidos como
Santiago Eximeno y David Jasso, que en clave irónica, pero acorde con lo que
después vamos a leer, inciden en todo el tema este de las versiones originales,
no edulcoradas, de los “cuentos infantiles”.
También comentar que viene
ilustrado por unas excelentes láminas en b/n obra de CalaveraDiablo, en total
consonancia con el ambiente del libro.
Como es costumbre, no vamos a
realizar reseña cuento por cuento, sólo decir que todos mantienen el excelente
nivel, aunque algunos resalten, cosa lógica, por encima de otros. Pero en este
caso podríamos decir que tal vez esto tenga que ver con la materia primigenia de
la que parte el autor, y que unos pueden dar más juego (macabro) que otros, aunque
todos sean excelentes (además, también dependerá del gusto de cada uno, por
supuesto).
Recomendación; no lo dejes
escapar.
Publicado por JAVIER el
20 dic 2014
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[Más...]
Una de las frases más conocidas por los aficionados a la ciencia-ficción es «el espacio, la última frontera» popularizada por la famosa serie televisiva Star Trek. A lo largo de la historia nuestra especie se ha encontrado con otras fronteras, si no tan lejanas en distancia, sí más sorprendentes, difíciles de alcanzar, y enormemente enigmáticas de lo que se esperaba. Uno de estos casos podrían ser los profundos fondos marinos de las fosas abisales. Lugares a los que la luz del Sol ha llegado tan poco como a los más lejanos planetas del sistema solar. Entre otros de estos desafíos existe uno en el que poderosos sectores del mundo científico y empresarial están invirtiendo grandes recursos. No se trata de la energía del punto cero, ni de la teleportación, ni de viajes a mayor velocidad de la luz. Ese gran reto tan lejano en apariencia, es sin embargo, uno que llevamos permanentemente muy cerca de nosotros: la mente humana.
El ámbito que estudia la emulación de nuestra mente está rodeado de una gran controversia, no sólo científica, sino también filosófica y política. La división no consiste en la clásica diferencia entre lo racional y lo místico, sino que dentro de la propia comunidad científica hay diferencias sustanciales de concepto. Estas provienen por un lado, de las distintas maneras de enfrentarse a lo que se llama como «singularidad tecnológica», lo que Asimov llamó el «complejo de Frankenstein» o el temor a que las máquinas nos sustituyan. Se podría establecer una clasificación de estas posturas de la siguiente manera: (a) los que piensan que la emulación y superación de nuestra mente en todos sus aspectos, no es más que cuestión de tiempo y desarrollo tecnológico. (b) Los que creen que nuestra consciencia no es posible emularse mediante una máquina, y que sólo un organismo biológico que ha pasado por un proceso evolutivo puede alcanzarla. (c) También están los que piensan que será necesario un descubrimiento importante a nivel cualitativo —que actualmente apenas se intuye— para tan solo comprender los mecanismos por los que actúa nuestra mente en su totalidad, mucho menos para emularla. (d) Y finalmente, los que piensan que aunque no sea en todos sus aspectos, la mente puede ser imitada en gran medida o en todo caso, lograr dispositivos autónomos lo suficientemente capaces como para considerarse equivalentes a los humanos.
En cuanto a la cultura popular y el resto de la sociedad, algunas personas —acostumbradas a estar en «la cima» de la cadena alimenticia— se sienten incómodas en cuanto contemplan la posibilidad de tener frente a sí a otro «ser» con similares o superiores capacidades. Temor análogo a la posibilidad de contactar con seres extraterrestres más avanzados intelectualmente o más desarrollados tecnológicamente. Esto se suma a la tendencia actual relacionada con el ciberpunk a pensar que el ser humano es sustituible, una máquina imperfecta que puede —y debe— ser superada. Y luego estamos los demás, que simplemente, sentimos verdadera fascinación por imaginar máquinas que puedan pensar, sean antropomórficos o si nos miran a través de una gran lente con tonos rojizos. El hecho de que la ciencia no tenga una explicación adecuada en sus propios términos para definir inteligencia o consciencia es lo que provoca que cada sector se incline a a favor de sus preferencias subjetivas, en función de las creencias, ideologías y en definitiva, de las distintas concepciones filosóficas que se tiene del mundo que nos rodea.
Pensamiento, consciencia e inteligencia
Ciñéndonos exclusivamente al mundo científico y dejando a un lado en esta ocasión las respuestas basadas en explicaciones de origen místico, por simplificar, se podrían formar tres grandes grupos de científicos en función de sus ideas sobre el asunto —entre paréntesis se indica la relación con la clasificación anterior—:
El cerebro es una máquina —(a)—
Los defensores de la llamada Inteligencia Artificial «fuerte» —el resto es llamada «débil»—, postulan que el cerebro es una especie de ordenador enormemente complejo que puede ser emulado en su practica totalidad. El principal límite para alcanzar este logro sería necesitar del suficiente desarrollo tecnológico, a lo que responden con la llamada Ley de Moore y por extensión a la del crecimiento exponencial, por la cual se barajan unas fechas calculables donde mediante la tecnología se podrá superar incluso la capacidad del cerebro humano.
Este grupo se caracteriza por un gran positivismo científico, que por propia definición, tiende a ignorar todo aquello que no se puede medir. Aunque su especialidad no es la Inteligencia artificial, tal vez el científico más reconocible de esta tendencia epistemiológica es el famoso zoólogo de origen británico Richard Dawkins —prologuista de La máquina de los memes (2000), de Susan Blackmore—. Este y otros científicos y divulgadores dan forma al llamado nuevo ateísmo. Entre ellos se encuentran un tal Daniel Dennet —filósofo de la ciencia destacado en el campo de las ciencias cognitivas— y Steven Pinker —científico cognitivo y escritor—.
Sus ideas sobre nuestra mente consisten someramente en considerar que sea lo que sea ocurre dentro de nuestro cerebro, como elemento físico y circunscrito en un espacio limitado que es, ha de ser posible reproducirlo —en imitación a lo que la naturaleza ha logrado— mediante tecnología lo suficientemente avanzada —en la actualidad, técnicas computacionales llevadas al extremo—. Si bien este argumento parece aplastantemente cierto en su primera parte, tiene el problema de ignorar aspectos cuyos principios no son conocidos, y lo que se sabe de ellos arroja más dudas: conceptos como la consciencia —o la capacidad de una entidad de tener conocimiento sobre si misma y su relación con el entorno— , la intuición —o la capacidad de llegar a conclusiones útiles sin disponer de toda la información relevante—, o la capacidad de resolver problemas no computables —aquellos que ningún computador, por potente que sea, puede resolver—. A pesar de estos problemas, insisten en continuar con sus investigaciones basadas en la más pura ortodoxia científica tradicional, convencidos de que el aumento de la capacidad de procesamiento será suficiente para que aparezcan el resto.
Este grupo se caracteriza por un gran positivismo científico, que por propia definición, tiende a ignorar todo aquello que no se puede medir. Aunque su especialidad no es la Inteligencia artificial, tal vez el científico más reconocible de esta tendencia epistemiológica es el famoso zoólogo de origen británico Richard Dawkins —prologuista de La máquina de los memes (2000), de Susan Blackmore—. Este y otros científicos y divulgadores dan forma al llamado nuevo ateísmo. Entre ellos se encuentran un tal Daniel Dennet —filósofo de la ciencia destacado en el campo de las ciencias cognitivas— y Steven Pinker —científico cognitivo y escritor—.
Sus ideas sobre nuestra mente consisten someramente en considerar que sea lo que sea ocurre dentro de nuestro cerebro, como elemento físico y circunscrito en un espacio limitado que es, ha de ser posible reproducirlo —en imitación a lo que la naturaleza ha logrado— mediante tecnología lo suficientemente avanzada —en la actualidad, técnicas computacionales llevadas al extremo—. Si bien este argumento parece aplastantemente cierto en su primera parte, tiene el problema de ignorar aspectos cuyos principios no son conocidos, y lo que se sabe de ellos arroja más dudas: conceptos como la consciencia —o la capacidad de una entidad de tener conocimiento sobre si misma y su relación con el entorno— , la intuición —o la capacidad de llegar a conclusiones útiles sin disponer de toda la información relevante—, o la capacidad de resolver problemas no computables —aquellos que ningún computador, por potente que sea, puede resolver—. A pesar de estos problemas, insisten en continuar con sus investigaciones basadas en la más pura ortodoxia científica tradicional, convencidos de que el aumento de la capacidad de procesamiento será suficiente para que aparezcan el resto.
Los «platónicos» —(b) y (c)—
Gracias a los estudios de Alan Turing y de Kurt Gödel principalmente, se conoce que hay procesos que no pueden ser emulados en ningún computador siguiendo los estándares de programación actuales. En función de este límite, otra buena parte de la comunidad científica está convencida de que nuestra mente se rige por unos principios desconocidos cuyo fundamento principal no tiene nada que ver con el de los actuales computadores basados en la Máquina de Turing. No descartan que algún día se cree algún dispositivo con capacidades de toma de decisión tan avanzadas que verdaderamente pueda coexistir con los humanos y realizar tareas que no requieran nuestra intervención. Pero en la actualidad, piensan que no se ha dado ni un solo paso en la dirección de lograr una inteligencia comparable a la humana. Asumen que inteligencia y consciencia son conceptos íntimamente relacionados, de forma que no pueden existir una sin la otra fuera de un soporte biológico. El conocido Test de Turing y experimentos mentales como la Habitación China (John Searle), sin ser concluyentes, parecen dar validez a estas suposiciones.
Lo más pintoresco de este colectivo de científicos sobre nuestra condición —con toda probabilidad, la causa principal de diferencia con el anterior— es que para ellos la intuición es un proceso que nos conecta con un plano dimensional distinto al físico, en donde residen todas las ideas en espera de que un cerebro «conecte» con ellas y las «descubra». El uso de este verbo no es arbitrario, ya que en algunos casos parece que en efecto —según este paradigma— determinados conceptos hayan estado «ahí», desde el principio de la eternidad, hasta que alguien ha dado con ellos.
Lo más pintoresco de este colectivo de científicos sobre nuestra condición —con toda probabilidad, la causa principal de diferencia con el anterior— es que para ellos la intuición es un proceso que nos conecta con un plano dimensional distinto al físico, en donde residen todas las ideas en espera de que un cerebro «conecte» con ellas y las «descubra». El uso de este verbo no es arbitrario, ya que en algunos casos parece que en efecto —según este paradigma— determinados conceptos hayan estado «ahí», desde el principio de la eternidad, hasta que alguien ha dado con ellos.
Roger Penrose —también de origen británico— es el científico más conocido que muestra este parecer. En su libro La nueva mente del emperador (1991), explica cómo los fractáles aparentan «esconder» en su interior matemático estructuras complejas sorprendentes cuyas manifestaciones pueden encontrarse en la naturaleza. En su obra, argumenta que no son pocos los casos de científicos que han realizado sus descubrimientos de forma «repentina», sin realizar un proceso racional para llegar hasta ellos —por supuesto, la validación posterior fue a través del método científico—. La teoría de la mente que Penrose propone se basa en la mecánica cuántica, hoy por hoy la que parece ser la única alternativa para poder explicar el peculiar funcionamiento de nuestra mente. Si bien, para llegar a una solución satisfactoria es necesario alcanzar logros tales como desarrollar una Teoría del Todo, que haga compatibles la gravedad con la mecánica cuántica —de momento irreconciliables—. El problema de la teoría de Penrose es que es demasiado ambigua y abarca demasiado, siendo como matar moscas a cañonazos. En otra de sus obras —Lo grande, lo pequeño y la mente humana (1999)— el científico contesta a algunos argumentos de otros colegas —como Stephen Hawkins— y proporciona detalles más concretos de su teoría así como una prueba experimental para refutarla.
Isaac Asimov —(d)—
Tuvo que ser un escritor de ciencia-ficción el que señalara algunos conceptos que el mundo científico había pasado por alto, perdidos entre discusiones ideológicas y probablemente, mirándose en exceso el ombligo. Asimov era profesor de universidad, pero su prestigio —aún vigente— proviene principalmente de sus conocidas facetas de escritor y divulgador. Su interés personal no residía en la investigación científica sobre la inteligencia, aunque había escrito algunos artículos sobre los test de coeficiente intelectual.En una ocasión le pidieron que diera una charla sobre el tema tras una cena conmemorativa, junto a otros científicos. Resulta que en aquella cena se reunían investigadores de primera talla como Marvin Minsky y Heinz Pagels, que por azares del destino se sentaron uno a cada lado del escritor de La Fundación. Minsky y Pagels continuaron ambos con una discusión que venía comenzada de una conferencia sobre computadores en la que también se encontraba John Searle. Resumidamente, Pagels era de la opinión de Searle, Penrose y compañía, mientras que Marvin Misnky defendía la postura típica de la inteligencia artificial fuerte de Dennet, Pinker y otros. Al comprobar el enorme empeño que ambos científicos ponían en sus posturas, Asimov percibió que se encontraba ante un asunto de una magnitud mayor de lo que había supuesto. Con cierta ansiedad —según relata Asimov en El Monstruo Subatómico— escuchó a ambos científicos en su acalorado debate —que discurrió literalmente «sobre su cabeza»— y con esos datos, improvisó una charla que al parecer dejó a todos con la boca abierta. El patilludo escritor argumentó que además de la inteligencia humana pueden haber otros tipos de inteligencias —naturales o artificiales—, las cuales resulta absurdo pretender identificar en base a cánones humanos —de alguna manera coincidente con lo que Stanislaw Lem suele reflejar en novelas como Solaris o Fiasco—.
En resumidas cuentas, lo importante no es imitar el funcionamiento de un dispositivo biológico como nuestro cerebro, fruto de millones de años de evolución que surgió al parecer como respuesta a la necesidad de desplazarse por la superficie. Un órgano que por una serie de factores azarosos y complicados, desarrolló posteriormente lo que conocemos como consciencia. La incomprendida serie de televisión Caprica (Moore y Eick, 2010) es de las pocas que refleja esta circunstancia: los primeros prototipos de cylones eran torpes en su interacción con el mundo físico, se tropezaban y no acertaban en sus objetivos. Al instalares un chip de última generación «meta-cognitivo» —en la serie, una nueva tecnología de computación—, lograban procesar la información necesaria para moverse por el entorno con efectividad, identificando con precisión objetivos, elaborando estrategias y ejecutándolas en la práctica. Tal vez sea posible lograr algún tipo de inteligencia no necesariamente como la humana, pero que pueda servir para su propósito. Tal y como Asimov argumenta, no es la primera vez que el ser humano crea dispositivos que no tienen igual en la naturaleza, pero son igualmente útiles a su modo, complementando lo existente. El principal ejemplo sería el invento de la rueda, cuya aplicación al transporte terrestre —entre otros— fue totalmente inédito.
Mente y Cosmos
En cualquier caso, el estudio científico de nuestra mente y de nuestra naturaleza, es un objetivo no menos interesante e igualmente válido que el de la inteligencia artificial —cuyas investigaciones pueden apoyarse mutuamente—. Sea cuál sea el camino, el resultado una vez se alcance cierto límite significará un antes y después en la historia humana —análogo al hallazgo de vida extraterrestre— cuyas consecuencias son imprevisibles. Siempre ha sido así en la ciencia. Siempre se ha tenido cierto temor o respeto a los resultados de los avances científicos. La diferencia es que ahora se tiene una idea conocida del producto resultante: un ser tan capaz como nosotros para hacer el bien, como el mal. Tal es así que hasta científicos de la talla de Stephen Hawkins han expresado su temor. Siendo como es nuestra mente el resultado de un proceso de varios millones de años, cincelado con las leyes de la termodinámica, la gravedad y la mecánica cuántica, tal vez no haya que buscar lejos las claves de la comprensión del Universo. Tal vez, tengamos primero que comprendernos a nosotros mismos.Enlaces
- Nuevos ‘chips cognitivos’ de IBM, cada vez más cerca del cerebro humano. Siliconweek [acceso 25-11-2014]
- La Singularidad no está cerca, según Paul Allen —cofundador de Microsoft y creador del Allen Institute for Brain Science—. ALT1040 [acceso 25-11-2014]
- El bot que logró superar la prueba de Turing. Fayerwayer. [acceso 25-11-2014]
- Catálogo de inventos y creaciones soñadas. El Club de los Onironautas [25-11-2014]
Publicado posteriormente en El sitio de ciencia-ficción el 15 de abril de 2018
Publicado por Lino Moinelo el
6 dic 2014
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[Más...]
SINOPSIS EDITORIAL:
La selva del Amazonas, 1969. Un
búnker nazi, una aberración de la
Naturaleza fuera de control. Miami, 1979. Cuando una nueva
droga aparece en las calles de la ciudad, Hudson Cardozo, exboxeador y policía
corrupto, descubre que la guerra de la coca y su lealtad a la reina del hampa
no es lo peor que le puede pasar. Es la hora de cazar a una criatura desafiante
al tiempo y a los horrores de los experimentos nazis. Sangre, garras y música
disco; peleas ilegales y canibalismo. Una lucha a muerte que llevará al detective
Hudson a aliarse con un grupo inesperado para salvar la ciudad de una amenaza
letal.
¡Acción y
vísceras! ¡Esvásticas, camisas hawaianas, combates ilegales, rayas de coca y
mujeres fatales del calibre treinta y ocho! ¡Traición y muerte en la ciudad del
vicio!
Laguna negra es el nº4 de la colección
MONSTERS UNLEASHED
OPINIÓN:
Cuarta reseña de la colección Monsters Unleashed, de TyrannosaurusBooks que realizamos. Es decir, hemos leído y reseñado todos los libros
aparecidos hasta la fecha en esta colección en que “pretende trasladar al papel la experiencia de estar viendo una película
grindhouse a través de novelas pulp protagonizadas por monstruos clásicos
alejados de su concepción original y situados en ambientes y desarrollos más
propios del cine de explotación que de la literatura de terror”. Efectivamente,
en todos los volúmenes anteriores nos hemos encontrados con monstruos, y
personajes, clásicos de la literatura de terror, sacados de su ambiente,
enfrentados a nuevos paisajes y personajes. En algunos se cumplen más unas
premisas que otras, pero en todos prima la acción y la aventura, acompañados a
veces por toques de steampunk, góticos, western, etc, a la vez que haciendo
referencia a otros temas y lugares más o menos comunes de la literatura pulp
(incluso del mundo del cómic). Y esta que nos ocupa, “Laguna Negra”, de Pablo
García Naranjo, no iba a ser menos; en sus poco más de 190 páginas nos
encontraremos al monstruo clásico (el monstruo de la Laguna Negra ) en el
Miami de finales de los 70, en plena guerra por el dominio de la distribución
de drogas. Nos presenta el “origen” del monstruo, debido a los experimentos
nazis en las selvas sudamericanas, nos narra su presencia en Miami, y nos
introduce ambientes y personajes como Hudson Cardozo, policía corrupto que será
introducido, casi a la fuerza, en la caza del monstruo.
Debido al escaso número de páginas
(o tal vez porque no necesitaba más para contarnos lo que quería), el autor, la
acción (y la violencia) no tarda en aparecer, no se demora en otros temas, sino
que nos va presentando escenarios, personajes y situaciones que enseguida nos
llevarán al tema central de la novela, la lucha del Monstruo por medrar en una
ciudad como Miami, la lucha entre bandas de traficantes, y la persecución, por
motivos personales, por parte de un rico alemán, nieto de uno de los
responsables de la existencia del monstruo; dicho personajes no dudará en poner
gran parte de su capital en perseguir los extraños seres que figuran en los
archivos de su abuelo, contratando mercenarios, equipándoles con avanzada
tecnología, comprando barcos para usarlos como base, etc. Y en medio de todo
ello aparece Cardozo, policía corrupto, exboxeador, leal a la reina del hampa… atrapado
en medio de todas esas tramas, sobreviviendo a duras penas a los ataques del monstruo,
así como a las guerras de la droga, no tendrá más remedio que participar en la
caza del monstruo.
Pablo García Naranjo utiliza,
además de la violencia que el tema requiere, y que sabemos que va a estar
presente, otras referencias al mundo del pulp, como por ejemplo a otras novelas
de esta serie (uno de los personajes es descendiente del protagonista de otra de
ellas), o al mundo de los superhéroes.
Una novela que va directo al
grano, que desde el primer momento nos sumerge en la acción, utilizando algún
flasback en contados momentos para resaltar el horror del que nos hace partícipes,
y que rinde homenaje, en su brevedad, al cine de terror, las películas policíacas,
el pulp, el cómic y las novelas de misterio.
Ah, y la portada obra de Joe Day, rindiendo tributo a esas películas que estamos comentando durante toda la reseña
Publicado por JAVIER el
2 dic 2014
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Los trajes de cuero negro y látex de Matrix de los Hermanos Wachowsky, la oscuridad del Batman de Christopher Nolan, el realismo y madurez de la Galáctica de Ronal D. Moore y David Eick, dejaron definitivamente anclados en el siglo pasado a la inocencia juvenil optimista y colorida de las series de televisión de finales de dicho periodo.
Star Trek: La Nueva Generación —TNG— podría clasificarse así. Esta producción evidenciaba la explotación comercial de una idea que, buena en sus inicios —la Star Trek Original— se estiró hasta «el infinito y más allá». La rigidez de Roddenberry así como de los mediáticos y excesivamente influyentes actores dificultó que evolucionara, algo que a los fieles seguidores de la franquicia no les hubiera importado, pudiendo haber atraído a más público. Pero esto no ocurrió y tras siete temporadas fue cancelada en 1994.
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| Foto: videogameblogger |
Star Trek: La Nueva Generación —TNG— podría clasificarse así. Esta producción evidenciaba la explotación comercial de una idea que, buena en sus inicios —la Star Trek Original— se estiró hasta «el infinito y más allá». La rigidez de Roddenberry así como de los mediáticos y excesivamente influyentes actores dificultó que evolucionara, algo que a los fieles seguidores de la franquicia no les hubiera importado, pudiendo haber atraído a más público. Pero esto no ocurrió y tras siete temporadas fue cancelada en 1994.
Publicado por Lino Moinelo el
2 nov 2014
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