A donde sólo la imaginación puede llegar
Desde hace unos días se encuentra disponible, en castellano e inglés, el número 131 de la revista de lo breve y lo fantástico MiNatura, en este caso dedicado al "Universo Ray Bradbury" .
Un servidor descubrió a Bradbury a la tierna edad de diez años, cuando un primo mío me regaló una recopilación de cuentos de una colección editada a comienzos de los setenta. Era el año 1984 y el relato en cuestión era El zorro y el bosque; lo leí de una sentada aquella mañana en el pueblo de mi abuelo, y lo que me conmovió no fue la tragedia de dos fugitivos del tiempo que huyen de agentes policiales provenientes de su distante futuro, sino la poesía que emanaba su prosa.
implicado alguna vez en los guiones de adaptaciones de obras suyas al cómic (como por ejemplo, la adaptación de Fahrenheit 451), el caso, digamos, más curioso, lo podemos encontrar en su relación con la editorial EC Cómics; en los años 50, esta editorial que mantenía varias líneas editoriales en el mercado, adaptó algunas obras de Bradbury sin acreditarlo como autor.Materiales: acrílicos. Tamaño: 45x29 cm.
"Era un placer quemar. Era un placer especial ver cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas. Empuñando la embocadura de bronce, esgrimiendo la gran pitón que escupía un kerosene venenoso sobre el mundo, sintió que la sangre le golpeaba las sienes, y que las manos, como las de un sorprendente director que ejecuta las sinfonías del fuego y los incendios, revelaban los harapos y las ruinas carbonizadas de la historia. Con el simbólico casco numerado -451- sobre la estólida cabeza, y los ojos encendidos en una sola llamarada anaranjada ante el pensamiento de lo que vendría después, abrió la llave, y la casa dio un salto envuelta en un fuego devorador que incendió el cielo del atardecer, y lo enrojeció, y doró, y ennegreció. Avanzó rodeado por una nube de luciérnagas (...), mientras los libros, que aleteaban como palomas, morían en el porche y el jardín de la casa. Mientras los libros se elevaban en chispeantes torbellinos y se dispersaban en un viento oscurecido por la quemazón. Montag sonrió con la forzada sonrisa de todos los hombres chamuscados y desafiados por las llamas." (De la traducción de Ediciones Minotauro; 2007).
Detalle del emblema metálico del casco.
[Ilustración originalmente publicada el 14 de Abril de 2010 en Ilustraciones Guillermo de la Peña].
Ray Bradbury pertenece, tal y como es ampliamente considerado, a la vertiente más poética de la Ciencia-Ficción literaria. Algo por lo que fue y sigue siendo absurdamente criticado por algunos sectores, tan sólo por el hecho de buscar la belleza en su prosa y utilizar la ciencia apenas como vehículo de su ficción. Contrariamente a los estilos de otros autores del género, al autor no le interesa si en Marte el cielo no es azul o si el aire no es respirable, si la telepatía puede o no puede ser posible, o si el Sol sale del Este para ponerse en el Oeste. “Yo no proporciono verbiarios a los matemáticos y a los físicos”, se defiende el escritor. Nunca necesitó dar importancia o verosimilitud a los elementos científicos de sus relatos, porque lo que más importa en ellos es el mensaje y la reflexión, casi siempre con las elevadas cotas de misantropía que caracterizan al autor.