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Archivo de agosto 2013
Publicado por JAVIER el
30 ago 2013
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En otra
vida, que resultó ser una pesadilla dentro de un sueño, leí de un tirón Ubik (1969), de Philip K. Dick, y sólo
llegué a la mitad de Origen
(Inception, 2010), de Christopher Nolan. No viene al caso explicar los motivos
ni los despertares. Basta con decir que liberado del tiempo de Marte, el hombre
dejó de soñar con ovejas eléctricas y volvió a su castillo. “Debes ver la
película –me decían-. Es buenísima”. Había pasado un año desde que
leyera Ubik y publicara una reseña,
por lo que era difícil que hubiera olvidado el libro. Una copa-balón de Bombay
Zaphir con un chorro de Nördic, y me senté ante la pantalla. Según surgía el
planteamiento de Origen una idea me
venía a la cabeza: “Esto me suena de algo”. Soy lento, así que pasada la hora
de metraje, elevé las cejas, sonreí como un muppet,
y dije: “Ubik”. Esta es la historia de su coincidencia.
Publicado por Jorge Vilches el
27 ago 2013
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Ya
estoy otra vez a las andadas tras sufrir a comienzos de este verano
un golpe de calor de brutales consecuencias, varios kilos menos y
dispuesto a volver a ver a los viejos (y nuevos amigos). Camino del
Bibliocafé veo una figura que me resulta familiar, es Javier Arnau
que muestra su decepción con los (a su parecer) filmes de
superhéroes Marvel.
Hablamos
de "Elysium" de Neill Blomkamp (ver opinión) y la disparidad de opiniones que
despierta mientras van llegando una serie de caras conocidas -o no
tanto- al Bibliocafé y doy cuenta de un agua con gas. El “Boss”
Juanmi Aguilera acompañado de Sofía Rhei a la que por fin puedo
saludar en persona tras haber sido solo un perfil en mi Facebook.
David
Mateo con su buen rollo, Sergio R. Alarte y Carmen “McCabellor”
acompañados de unos cuantos miembros de la Asociación de Espada y
Brujería. Joe Álamo y su eterna pasión por los Beatles (todos
tenemos una pasión) y José Luis el propietario de Bibliocafé, sin
olvidar a la pareja de Hello Friki (Víctor Yeste y Marta Catalán) y
algunas blogueras que no tenía el placer de conocer, así como una
serie de amigos y otros atraídos por el evento, a pesar de ser un
calurosa tarde de Agosto.
| Sergio R. Alarte, Sofía Rhei, Juan Miguel Aguilera y J. Javier Arnau |
A
la mesa están Sergio R. Alarte, Sofía Rhei, Juan Miguel Aguilera y
Javier Arnau. Me posiciono en primera fila para tomar notas y de paso
para salir en alguna foto en caso de que las blogueras quieran
fotografiar el evento y así poder decir que estuve ahí.
Publicado por JAVIER el
25 ago 2013
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De nuevo, recuperando material de nuestra revista Planetas Prohibidos, en este caso del número dos,con el relato de Juan José Tena, ilustrado por Pedro Belushi, "En la red". Que lo disfrutéis.
EN LA RED
Texto: Juan José Tena
Ilustración: Pedro Belushi
Se llamaba Antonio y en su tiempo fue un abogado de cierto renombre. Trabajaba horas y horas en el bufete, tenía unos ingresos por encima de la media, un coche de alta gama, piso, apartamento en la playa, una mujer de familia bien y dos hijos. Un pilar de la comunidad, relacionado con gente importante de aquella ciudad a la orilla del mar, que jugó incluso con la posibilidad de dedicarse a la política. Pero aquello fue hace años, en otra vida ya. El propio Antonio cada vez recordaba menos aquellos tiempos. La bebida, que siempre había estado en su rutina diaria junto al café de la mañana, en las comidas de trabajo, en la copita al cerrar el bufete, había terminado dominándolo. Perdió el trabajo, la familia, la casa, todo. Se hundió en un pozo, agarrado a la botella como única brújula de sus días.
Esa noche bebía sin tregua, acurrucado en un portal, un vino peleón que goteaba por su barbilla, cubierto por mantas andrajosas, ya a punto de lograr que la bruma del alcohol nublara su mente y pasara un día más en el camino hacia la muerte y el olvido. Recostado en el portal, sumido en el estupor etílico que le ayudaba a soportar el frío vislumbró una mancha negra reptando por el suelo. No tenía miedo pero le costó centrar su atención. A la luz de la farola vio como la mancha se aproximaba cada vez más. Intentó enfocar la mirada de nuevo y poco a poco la imagen tomó forma en su cerebro. Una araña. La más grande que había visto nunca, a escasos centímetros ya de su manta. Antonio no se preocupaba ya por la higiene, y le era indiferente la mugre y estar rodeado de cucarachas, pero sentía una aversión instintiva hacia las arañas. Bicho asqueroso, bicho asqueroso, repetía mentalmente mientras se levantaba trabajosamente y reunía las fuerzas suficientes para aplastar de un pisotón a la araña, que quedó esclafada en el portal, agitando sus patas en la agonía final. Antonio recordaba haber leído hace poco en un periódico que encontró tirado en el suelo que un niño del barrio había muerto por la picadura de una araña. Se trataba de una mascota exótica que había sido abandonada y había logrado sobrevivir en la ciudad. Bichos asquerosos se dijo Antonio una vez más.
Volvió a recostarse y siguió bebiendo del brick. Comenzaron a caer algunas gotas, al principio de forma tímida, poco a poco la lluvia fue cogiendo fuerza hasta convertirse en un chaparrón torrencial. Asco de noche, asco de vida, pensó Antonio mientras se refugiaba en el vino buscando que el sueño llegara en medio de la humedad, el frío y la miseria. Cuando por fin logró dormirse no notó nada, no oyó nada, no sintió nada, nada en absoluto.
Su despertar fue lento, trabajoso, agónico, abandonando la placidez de la inconsciencia en un parto violento hacia la realidad. Paulatinamente logró fijar su mirada y recuperar la lucidez. Se encontraba en un lugar que no conocía. Estaba tumbado sobre el suelo, en un piso lleno de suciedad y cochambre, iluminado por la débil luz de una bombilla. Notaba el frío hasta en los huesos pero estaba seco, señal de que había dormido bajo techo, a resguardo de la tormenta que golpeaba con violencia los cristales de las ventanas del piso. Una de ellas no encajaba bien y por ella entraban corrientes de aire gélido. La temperatura allí dentro debía de superar por muy poco los cero grados. La basura se acumulaba formando columnas a lo largo del piso, y una densa capa de polvo cubría el suelo. El olor era indescriptible incluso para un veterano de la calle como él.
Mareado y confuso comenzó a incorporarse. ¿Qué hacía allí y cómo había llegado a ese piso? se preguntó. Fijándose mejor vio las extrañas huellas irregulares que se marcaban en la capa de polvo. No entendía nada y la situación no le daba buena espina. Dudó entre pedir en voz alta explicaciones o simplemente largarse. Notaba sus nervios de punta. En ese momento apareció el hombre. Joven, corpulento, desplazándose con movimientos veloces y flexibles, de forma engañosamente fácil. Iba vestido de negro y tenía la cabeza rapada y las cejas completamente depiladas. Sus labios eran finos y enmarcaban una boca muy pequeña que le daba una expresión cruel. Los ojos eran profundamente negros, y mirarlos era como sumergirse en un pozo de oscuridad donde todas las esperanzas morían. Su piel era extremadamente pálida como si su cuerpo estuviera desprovisto de sangre. El olor que había notado anteriormente era ahora mucho más intenso, salía del cuerpo del hombre en oleadas, pútrido, nauseabundo. Antonio inconscientemente comenzó a retroceder. No sabía quien era ese tipo, ni quería saberlo. Fue el extraño el que comenzó a hablar, con una voz débil y temblorosa, susurrante, extrañamente cargada de amenazas.
-Caballero, lo vi indispuesto en ese portal e intuí que se encontraba en dificultades. Soy un ser caritativo y no podía dejarlo allí abandonado, así que lo traje a mi humilde hogar. Espero que se encuentre bien. Me daba miedo que le pasara algo -dijo, pronunciando con exagerada lentitud y una sonrisa escalofriante esas últimas palabras.
-Muchas gracias, se lo agradezco, pero tengo que volver a mi sitio, no sea que me roben mis cosas. Me marcho -dijo Antonio con voz temblorosa mientras hacía ademán de avanzar hacia la puerta.
-Ha sido un placer. Pero espérese. Le puedo dar dinero para comprar ropa o vino, lo que quiera.
La oferta del vino paralizó durante un instante a Antonio. Necesitaba vino. Cuando bebiera dejaría de sentirse mal. Pero no se fiaba de ese tipo. Incluso con sus sentidos embotados se daba cuenta que la situación no era normal.
-Me tengo que ir -dijo mientras llegaba casi a la altura del extraño.
-También le puedo dar de comer -dijo abriendo la boca de forma imposible hasta desencajar sus mandíbulas. Decenas y decenas de arañas negras, con grandes patas que se movían sin cesar empezaron a surgir de la garganta. Bajaron por el cuello y comenzaron a llenar el piso, avanzando hacia Antonio como un río negro y grotesco. Aterrorizado intentó rebasar al monstruo, que de un simple empujón lo derribó. Rodó por el suelo intentando librarse de los cientos de arañas que empezaban a cubrirle entrándole por la ropa. Algunos de los animales logró aplastarlos mientras intentaba zafarse de esa ola negra que amenazaba con devorarlo.
La tormenta seguía arreciando y el ruido de los truenos ahogaba los gritos de pánico y terror de Antonio. La luz de la bombilla desapareció. Sólo el resplandor de los relámpagos iluminaba la escena de pesadilla en la que estaba inmerso. El tipo de cabeza rapada se colocó encima de Antonio, lo inmovilizó con sus brazos de hercúleos y comenzó a envolverlo con una sustancia parecida a un tejido sumamente resistente. Pronto comenzó a sentir una sensación pegajosa que lo paralizaba, no podía respirar, no veía nada, sólo esa enloquecedora opresión, sordo, ciego, mudo. Intentaba quitarse de encima esos filamentos que lo apresaban, y pese a debatirse desesperadamente no lo consiguió. Estaba inmóvil e indefenso, tirado en el suelo como un fardo. Ya no podía ver a su agresor, pero como único alivio a la locura que lo dominaba dejó de sentir las patas de las arañas correteando por su cuerpo. El hombre de negro agarró el bulto informe bajo la tela en que se había convertido Antonio y lo arrastró por el suelo hasta otra habitación. Usando sus músculos de acero alzó en vilo a Antonio y lo colgó de un gancho. Con sus dedos horriblemente pálidos hurgó en la tela y abrió una minúscula rendija, insuficiente para romper el asfixiante corsé que lo aprisionaba pero sí bastante para que Antonio pudiera ver donde estaba.
Publicado por JAVIER el
24 ago 2013
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Realismo futurista sucio.
Hace unos pocos años, en el 2009 exactamente, me ocurrieron un par de cosas en un mismo día de septiembre. Me despedí para siempre de un simulacro de novia de triste recuerdo y, para consolar mi corazón roto, mi prima me invitó al preestreno de una película cuyo nombre sobre el terreno prometía mucho: Distrito 9, debut sobre el terreno de un joven sudafricano, Neill Blomkamp, apadrinado por Peter Jackson tras un frustrado intento de adaptar el videojuego HALO (con demasiados millones de por medio y dudosa estabilidad de llevarse a cabo con éxito). Salí de ver Distrito 9 perplejo por su mezcla de realismo sucio y ciencia ficción de vocación “realista” al tratar a los alienígenas como escoria de los guetos tercermundistas, explotados y masacrados a partes iguales por corporaciones y mafias criminales, aquí lobos de la misma camada. Lo más alto y lo más bajo del sistema como entidades encargadas de explotar cruelmente a los desfavorecidos, que sean alienígenas venidos de los confines del espacio solo es una excusa para hablar de la crueldad del tercer mundo. Esa mezcla de tercermundismo y alta tecnología caló hondo en la ciencia ficción (la nueva versión de Juez Dreed tomó nota de ello) y todos esperaron el nuevo trabajo de Blomkamp como maná del cielo.
Publicado por JAVIER el
20 ago 2013
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Publicado por JAVIER el
19 ago 2013
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Nos encontramos
ante una buena idea, que procede del viejo dicho “El tiempo es oro”, que ha sido
desperdiciada por un tipo, Andrew Niccol, en aras de un mensaje chorra, propio
de la izquierda pija. Si lo único que se le ocurre a Niccol (¡El autor de Gattaca! ¡Por todos los dioses!) para criticar al capitalismo es una
película adolescente sobre las andanzas amorosas y peligrosas (huy, huy) de una
pareja pija compuesta por un proletario a lo James Bond y la hija del
supermillonario, es para echarse a temblar
(después de haber bostezado, claro).
Publicado por Jorge Vilches el
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Publicado por Jorge Vilches el
12 ago 2013
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Publicado por JAVIER el
7 ago 2013
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Un periodista preguntó a Max Brooks su opinión sobre la adaptación de su novela al cine, y contestó: "Estamos hablando de Hollywood. Son los que estrenan El gran Gatsby en 3D". La cinta protagonizada por Brad Pitt sólo sigue el libro de Brooks en el título; lo demás es un largo episodio de The walking dead con final feliz. El original es otra cosa.
Max Brooks ha construido un bestseller perfecto, que se lee con ganas. Porque no es un libro sobre muertos caníbales y rabiosos, sino sobre la más íntima naturaleza del ser humano, sus sentimientos y sus reacciones, pero también refleja a la sociedad actual, el orden internacional y el papel de la política y la religión. El libro no retrata el fenómeno zombi, sino que parece un testimonio real de cómo respondería la Humanidad a una infección o amenaza sanitaria de este tipo.
Max Brooks ha construido un bestseller perfecto, que se lee con ganas. Porque no es un libro sobre muertos caníbales y rabiosos, sino sobre la más íntima naturaleza del ser humano, sus sentimientos y sus reacciones, pero también refleja a la sociedad actual, el orden internacional y el papel de la política y la religión. El libro no retrata el fenómeno zombi, sino que parece un testimonio real de cómo respondería la Humanidad a una infección o amenaza sanitaria de este tipo.
La novela está dividida implícitamente en tres partes. La primera es
Publicado por Jorge Vilches el
5 ago 2013
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Mi infancia ochentera estuvo muy marcada por la ciencia ficción, gran parte de la cual estuvo centrada en criaturas gigantes (King Kong, Godzilla y sus múltiples antagonistas) con la peculiar inclinación a la destrucción de grandes urbes; así como en robots descomunales (Voltron, Mazinger Z, etc.), no carentes de personalidad la mayoría de ellos, de los cuales se valía la humanidad para hacer frente a peligros más allá de su capacidad.
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Un nuevo relato, desde la Revista Planetas Prohibidos #2:


EL CAFÉ DE MEDIA TARDE
Texto: GuajaRs (Daniel Guajardo)
Ilustración: J. Antonio Marchán
Bajamos al Starbucks que está en la esquina de en frente, anhelando los placeres del café a esa hora de la tarde en que la modorra se instala sobre nuestros hombros. Es un rito diario que no podemos eludir. Armando ríe de un chiste que todavía no logra contar completo y Magnolia empolva su nariz frente al espejo del ascensor. Yo me acomodo la mascarilla para ocultar mi sonrisa permanente.
Fuera del local un indigente nos observa pasar con sus ojos desorbitados y la boca sin labios abierta y jadeante. Hago que mis compañeros de oficina entren primero, sin perder de vista al zombi, y cierro la puerta tras de mí. El indigente continúa con su mirada ansiosa hasta que alguien más pasa frente al local y le hace perder su interés en nosotros.
Publicado por JAVIER el
3 ago 2013
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Acaba de subirse a la red, para su descarga libre y gratuita, en varios formatos (pdf, epub y mobi) el numero 19, de la tercera epoca de la revista de Ciencia Ficcion ALFA ERIDIANI.
Podeis descargarla pinchando en ALFA ERIDIANI 19
Publicado por JAVIER el
2 ago 2013
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Desde el 1 de agosto de 2013 está disponible la nueva entrega de NM (La nueva literatura fantástica hispanoamericana), dedicada a la difusión de obras de terror, fantasía y ciencia ficción escritas originalmente en español.
Publicado por JAVIER el
1 ago 2013
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