Etiquetados como

«Philip K. Dick»


Hay una obra de ciencia-ficción cuya fama es pequeña si la comparamos con la de su autor, pero a pesar de ello, ocupa un lugar señalado en el género. Su importancia no radica en la popularidad, sino en servir de probable inspiración de diversas obras y sagas de la ciencia-ficción, como MatrixDark City. Hablamos de Ubik (Philip K. Dick, 1969). Esta obra maestra para algunos, aunque prescindible para otros, no está exenta de algunas carencias, sin embargo, la virtud que la hace excepcional, lo que le ha valido para convertirse en un modelo de referencia, es la maestría con la que su autor logra recrear las experiencias vividas por sus protagonistas en universos anidados o paralelos.

Sus resultados son milagrosos, siempre que se use como se recomienda
Su autor sumerge de forma magistral al lector en una historia en la que los límites de la realidad se desvanecen y confunden, generándole una incógnita que excede los propios limites fijados por las páginas del libro. Esta proeza literaria se logra a través de Ubik, un producto que se presenta al lector en forma de reclamos publicitarios como entradilla de cada uno de los capítulos, involucrando al lector y convirtiéndolo en inadvertido protagonista al fusionar su universo con el de la obra. Ubik es la representación que nuestra mente puede dar, según las reglas de la realidad que vive, a una influencia venida de un universo situado en un plano exterior al suyo. Se convierte, en un punto de contacto con el «más allá», un puente entre dos realidades. Si no han entendido nada, no se preocupen: es normal, nos pasa a todos al principio. Su autor evita intencionadamente dar una idea plenamente explícita de lo que está pasando. Así que si se atreven con ella, déjense llevar.
¿Nunca has tenido un sueño que piensas que es real? ¿Y si no pudieras despertar de ese sueño, cómo diferenciarías el mundo de los sueños del mundo real?
Morpheo

En la obra cinematográfica Matrix, la conexión entre el universo virtual y el real no es tan onírica y ambigua. El paso de uno a otro entorno es mucho más específico —una vez lo saben sus protagonistas, claro—. Sus autores decidieron sin embargo no dejar explícita la entrada al mismo, dejando que nuestros protagonistas «aparezcan» sin más —o tal vez podría verse como que es el universo virtual el que surge repentinamente en su mente—. Pero por motivos de puesta en escena y para crear situaciones de peligro que hagan al espectador agarrarse a su asiento, la salida del universo de Matrix al real físico no puede bastar con un simple chasquear de dedos. Ha de representarse mediante alguna situación u objeto concreto, al cuál han de acceder expresamente. Un elemento que pueda estar en cualquier parte, pero no como el aire, sino en lugares específicos.


Al menos en sus dos primeras partes, las situaciones en las que se hace necesario salir del universo de Matrix al verdadero, representan algunos de los momentos más emocionantes de la saga. Situaciones envueltas de una gran tensión, debido a la presencia de algún peligro proveniente de la Inteligencia Artificial de Matrix. Los protagonistas han de salir de ella, dejar sus interfaces informáticas y regresar a sus cuerpos de carne hueso, para escapar. Pero no hay nada en el mundo virtual ideado para que los programas que ejecutan la simulación de los cuerpos virtuales dejen de realizar su función. Cuando Morpheo ofrece las pastillas roja y azul, y Neo elige dejar su vida tal y como la conocía, su cuerpo informático no ha sido alterado, y el real todavía pertenece a Matrix. Tiene sentido que el proceso de esta primera desconexión de la mente —representado por un espejo, recurso clásico de «ventana» hacía otra dimensión— sea un proceso traumático, al contrario que en posteriores ocasiones, donde las mentes de nuestros protagonistas viajan en unos cuerpos «pirateados».

Los Wachowsky podían haber escogido como solución para el universo cinematográfico que estaban creando, en principio, cualquier cosa: un gesto o unas «palabras mágicas» podrían haber sido suficientes para dejar el mundo virtual de Matrix y regresar al mundo real. El problema es que no hubiera sido coherente con el resto de la historia, al ser demasiado «mágico». Por un lado, este tipo de fenómenos tan evidentemente trascendentes estaban destinados para El Elegido, y por otro, hubiera sido un truco o hackeo que implicaba un forzado excesivo de las reglas físicas virtuales de Matrix. ¿Qué clase de objeto puede representar un punto de enlace «suave» entre universos de naturaleza completamente distinta? ¿Qué dispositivo puede tener esta función sin que represente una vulneración explícita y por tanto, detectable, de las reglas del universo de Matrix? Finalmente, esa «puerta de enlace», ese «dispositivo de comunicación» entre el universo virtual de Matrix y el real que cualquiera pudiese utilizar —cuyo cuerpo físico hubiera huido previamente de Matrix—, cobraba la forma de un simple y modesto terminal de teléfono.

¿Que elemento puede ser utilizado para comunicar dos universos y puede estar en cualquier esquina o en un bolsillo, y pasar desapercibido para cualquiera, incluida la inteligencia artificial de Matrix?
El acto de establecer comunicación, el acto de hablar por el teléfono, es la «brecha de seguridad» que los piratas informáticos humanos utilizan para que sus mentes puedan desconectarse de la que era su cárcel virtual. El teléfono de Matrix es el Ubik de los Wachowsky. Es el vinculo entre las dos realidades de Matrix. Un vínculo, entre dos grandes obras de ciencia-ficción.

Publicado originalmente en Al Final de la Eternidad

Publicado posteriormente en El Sitio de ciencia-ficción


    Publicado por Lino Moinelo el 6 dic 2015 2 comments [Más...]
    Sinopsis:


    "El joven Ricard Bartra despierta en un hospital. Al parecer, ha sufrido un grave accidente ferroviario. Pero no recuerda qué hacía él en aquel tren, ni quién era la misteriosa mujer en cuyos brazos cree haber muerto. Y eso sólo es el comienzo de su pesadilla. Alguien misterioso quiere matarle de nuevo. Poco a poco, su vida cotidiana se convertirá en algo extraño, cada vez más desconcertante, a cada momento cambiante. Y lo que Ricard irá descubriendo en su frenética huida le desconcertará todavía más. Seres capaces de saltar entre mundos paralelos, una organización poderosa que trata de controlarlos a todos. Y siempre en pos de su propio futuro, de su esquivo pasado.

    ¿Quién es él realmente? ¿Podrá descubrir la verdad a tiempo, antes de que los Hijos del Caos o la implacable MemePol acaben con su vida?




    ¿Dónde está la realidad, existe acaso? ¿Qué futuro le depara a la raza humana cuando alguien lo puede modificar a cada instante?

    Sólo su explosivo final podrá responder a todas estas preguntas."



    Opinión:

    Estamos ante la novela con la que Espiral Ciencia Ficción cumple 20 años, y la elección para dicha conmemoración creemos que ha sido bastante acertada. Porque "A vuestras mentes dispersas" es un buena novela de ciencia ficción que aún varios planteamientos , diversas líneas que los amantes del género podremos reconocer rápidamente (incluso, tal vez, otras más escondidas, pero que podemos rastrear entre las lineas de este libro). El autor declara haber recibido influencias de muchos autores, y que él mismo rinde aquí un modesto homenaje a Farmer, en concreto a la "Saga del Mundo del Río". En efecto, encontramos de dicho autor/saga, pero también de otros autores y novelas como podrían ser Philip K. Dick, Isaac Asimov (El fin de la Eternidad), Robert C. Wilson (Nómadas), Robert Silverberg (Por el Tiempo), Corwainerd Smith (Los Señores de la Instrumentalidad), William Gibson (Johnny Mnemónic), etc, así como de películas y series tales como Matrix, Doctor Who, etc.  Pero el autor ha sabido aunar todas sus influencias y referencias y darnos una obra propia, que homenajea al género, pero no deudora del mismo; es decir, una obra con entidad propia en la que se reconocen atisbos de muchas referencias del género, pero que funciona perfectamente como una obra más de dicho género. 

    "A vuestras mentes dispersas" funciona a modo de las conocidas muñecas rusas, de las que cada vez que vas abriendo una surge otra dentro; o como una montaña rusa, en la que cada vez que crees que te relajas, hay una nueva subida y una nueva carrera; o como un combate de boxeo, pero sin segundos de descanso entre cada asalto. 
    El autor no da respiro casi hasta el final, llevándonos de sorpresa en sorpresa; cuando creíamos ser capaces de entender hacia donde nos estaba llevando, nos cambia totalmente la situación, una y otra vez. Son cambios orgánicos, coherentes en el desarrollo y en la línea que sigue el autor, que consigue que estemos alertas una y otra vez sabiendo que todo va a cambiar, y que no vislumbramos en absoluto a donde nos quiere conducir.

    La trama nos habla de uno misteriosos humanos, los Navegantes, capaces de saltar de una realidad a otra en el Multiverso, y de crear puntos en la realidad en la que se hallan para cambiar esa línea de realidad. Existen organizaciones científicas que están estudiando el tema, la Memepol encargada de perseguir a los Navegantes, una organización de navegantes rebeldes, los Hijos del Caos, la Uniformidad que "vela" porque el Multiverso siga su evolución sin accidentes hasta el Todo, la "resistencia"  de Navegantes rebelde... y podríamos seguir un poco más desgranando todo lo que aparece en la novela, situada en una  Cataluña muy real, en primera instancia... El protagonista, Ricard Bartra, despierta, recordando su supuesta muerte, enganchado a unas misteriosas máquinas en medio de una inmensa sala rodeado de otros cuerpos conectados igual que él.

    Como podemos ver, reminiscencias y ecos de obras como El fin de la eternidad de Asimov, y algunas de P.K. Dick,  Los señores de la Instrumentalidad, Saga del Mundo del Río, Nómadas de R.C. Wilson, etc, que el autor ha sabido aunar y darle su propia identidad como decimos homenajeándolas, pero confiriéndole una entidad propia.
    Por otro lado, donde el autor, que tiene ya una ingente cantidad de obras publicadas, tanto novelas como relatos, flojea un tanto en esta obra, es en los diálogos; los mismos son utilizados en la mayoría de ocasiones como un mero expositor de información, en la que una de las partes no hace más que preguntar a cada explicación  de la otra, dando lugar a que en muchos momentos no se establezcan verdaderos diálogos, sino casi monólogos brevemente interrumpidos por alguna escueta pregunta del supuesto interlocutor. El caso que luego la información está bien estructurada y presentada, pero la falta de verdaderos "diálogos", siendo estos la mayoría de veces convertidos en esto que comentamos, es un dato a tener en cuenta en el conjunto de la novela.

    Pero como llevo comentando, una muy buena novela en la que encontraremos homenajes a otras grandes del genero, y autores como Asimov, Dick, Lem, Silverberg, WiIson, Smith, Farmer, GIbson, etc, pero todo muy bien atado y unido, y que nos lleva de sorpresa en sorpresa hasta un, no podía ser menos, sorpresivo final.         
    Publicado por JAVIER el 22 ago 2015 1 comments [Más...]
    La película de Paul Verhoeven (1990), con el amigo Arnold y la potentísima Sharon Stone, animando la maravillosa BSO de Jerry Goldsmith, siempre estuvo entre mis películas de ciencia-ficción favoritas. La idea de creer que se está viviendo una vida que en realidad es falsa, y que al final se convierte en la verdadera, con un entorno que finge ser lo que no es: la esposa, los amigos y el trabajo, me pareció una sensación vertiginosa y, por tanto, atractiva. A esto Verhoeven añadió un rebaño de seres y efectos interesantísimos, mucho más allá de la prostituta de tres tetas. Por eso me decidí a leer el relato de Dick en el que los tres guionistas de Verhoeven se basaron. Y, además, hace poco vi el remake de 2012 de dirigió Len Wiseman.

    Cuidado, porque encontré una novela con el mismo título, Desafío total, con una foto de la película en la portada. Atención: no se trata de dicho relato, sino de una novelización de la cinta de 1990. El cuento de Dick se puede encontrar fácilmente en alguna de sus recopilaciones, e incluso buscando un poco en internet. El título dickeano no era muy comercial, pero sí descriptivo: Podemos recordarlo todo por usted al por mayor (We can remember it for you wholesale, 1966). La comparación con las películas estaba servida. Veámosla.
    Publicado por Jorge Vilches el 22 dic 2013 1 comments [Más...]

    El origen del libro, como cualquiera puede imaginar, es la admiración hacia el maestro de la ciencia-ficción. Bishop intentó con acierto utilizar el estilo de Dick y hacer guiños al lector con las referencias a sus obras. El resultado es una más que notable novela. Los editores tuvieron el error de titularlo La ascensión secreta, que en una edición en castellano la subtitulan Llorad, Philip K. Dick ha muerto. Por fortuna, Bishop consiguió imponer al final el título que siempre quiso y que da sentido a la obra. Al final explico por qué.


    Publicado por Jorge Vilches el 21 oct 2013 0 comments [Más...]

    En otra vida, que resultó ser una pesadilla dentro de un sueño, leí de un tirón Ubik (1969), de Philip K. Dick, y sólo llegué a la mitad de Origen (Inception, 2010), de Christopher Nolan. No viene al caso explicar los motivos ni los despertares. Basta con decir que liberado del tiempo de Marte, el hombre dejó de soñar con ovejas eléctricas y volvió a su castillo. “Debes ver la película –me decían-. Es buenísima”. Había pasado un año desde que leyera Ubik y publicara una reseña, por lo que era difícil que hubiera olvidado el libro. Una copa-balón de Bombay Zaphir con un chorro de Nördic, y me senté ante la pantalla. Según surgía el planteamiento de Origen una idea me venía a la cabeza: “Esto me suena de algo”. Soy lento, así que pasada la hora de metraje, elevé las cejas, sonreí como un muppet, y dije: “Ubik”. Esta es la historia de su coincidencia.
    Publicado por Jorge Vilches el 27 ago 2013 5 comments [Más...]
    Decía Segismundo en su famoso monólogo de “La vida es sueño” que “Yo sueño que estoy aquí/ destas prisiones cargado,/ y soñé que en otro estado/ más lisonjero me vi./ ¿Qué es la vida? Un frenesí./ ¿Qué es la vida? Una ilusión,/ una sombra, una ficción,/ y el mayor bien es pequeño:/ que toda la vida es sueño,/ y los sueños, sueños son”. Pues de esto va la novela de Philip K. Dick, Ubik, que juega con el lector a hacerle creer que el sueño es la vida, y que la vida es el sueño, para luego dejarle desamparado, aferrado a aquella solución que le sea más placentera.

    Sin ser Calderón, Dick construye un relato en el que la criogenización es la solución a la muerte “definitiva”, y donde nada es lo que parece, salvo Ubik, un elixir que aparece periódicamente en el relato como el símbolo del anclaje con la realidad, como la constante que permite saber al protagonista dónde y cuándo está. Porque la maestría de Dick para llevarnos por cualquier lugar, traernos, dejarnos aparentemente plantados, y luego

    Publicado por Jorge Vilches el 29 oct 2012 0 comments [Más...]
    Alteraciones de la realidad, o de la percepción de la misma; eso es lo que nos ofrecen la mayoría de las obras de Philip K. Dick. Alteraciones, ya sean de la realidad misma, o de la manera de percibirla, tanto los protagonistas de esas obras, e incluso los lectores, que pueden darse por diferentes medios: uso de drogas, lavados de cerebro, implantación de recuerdos falsos, abducciones alienígenas, distopías, etc. Podemos encontrar esto, como comento, en la mayor parte, por no aseverar aquí y ahora que en toda la obra larga del autor: “Una mirada a la oscuridad”, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, “Tiempo desarticulado”, “Lotería solar”, “Ojo en el cielo”, etc.   
     

    En este caso concreto, “Una mirada a la oscuridad”, la ruptura con la realidad de la que hablamos se debe al uso y abuso de drogas, y la trama gira en torno a un agente de narcóticos, Fred, encargado de investigar al peligroso traficante Bob Arctor. Durante el desarrollo de la novela seguimos las “peripecias” de ambos, digamos, coprotagonistas, junto con su grupo de allegados, amigos, compañeros de trabajo, etc.

    A su vez, vamos siendo testigos de los estragos que la droga va haciendo en los diferentes personajes, ya sean de una parte u otra. Y la realidad, en la mente de los actores principales, va alterándose a medida que profundizamos en la obra. Pero al mismo tiempo que esa realidad va confundiéndose, el autor logra que dudemos de nuestra percepción de la misma, una tónica, como digo, muy común en la obra de Dick; sobre todo, cuando nos vamos acercando al final, cuando el autor va cerrando tramas, pero sorprendiéndonos una y otra vez, cuando creíamos finalizada la obra, y sin embargo, lo que creímos seguro, nos impresiona y una y otra vez hasta, que por fin, damos por finalizada la lectura con la sensación de que el autor nos ha manejado a su antojo, con muy buen tino y gran acierto, haciendo que nos planteemos una y otra vez lo que estamos leyendo (es decir, ha conseguido “alterar nuestra percepción de la realidad”, al igual que la realidad de los personajes de "Una mirada a la oscuridad" ha ido cambiando)

    Publicado por JAVIER el 20 oct 2012 0 comments [Más...]

    TOTAL RECALL 2012 (Desafío total) USA-CANADÁ Director: Len Wiseman Guion: Mark Bomback y Kurt Wimmer, Fotografía: Paul Cameron, Diseño de producción: Patrick Tatopoulos, Vestuario: Sanja Milkovic Hays.

    Intérpretes: Colin Farrell (Douglas Quaid), Kate Beckinsale (Lori), Jessica Biel (Melina), Bill Nighty (Matthias), Brian Cranston ( Cohaagen).

    VERSIÓN LIGHT DE UN CLÁSICO

    La fiebre de los remakes nos sacude como una plaga que ya empieza a producir hastío e indiferencia en la mayoría de los espectadores que, o bien conocen el modelo origina,l o simplemente pasan de todo, más preocupados en chupar palomitas y coca cola. Unos, los más pesimistas, afirman que las nuevas generaciones no verían los modelos que vimos sus mayores ni aunque la vida les fuera en ello, lo cual es ser extremista. Otros afirman que el signo de los tiempos es la indiferencia y que hay una dolorosa realidad: hace veinte años un estreno era un acontecimiento, ahora ya no lo es. Sí es cierto que no todos los remakes tienen que ser basura; ahí está la notable nueva versión de Juez Dreed (2012) de la que hablé hace poco o la labor de Alexandre Aja con remakes sobresalientes como el de Las colinas tienen ojos (2006). Pero llega la noticia que los filmes de ciencia ficción de Paul Verhoeven, “el holandés errante” ya son carne de remake al igual que los de John Carpenter (un nuevo Snake Plissken) o Briam de Palma (la nueva CARRIE (76) a protagonizar por Chloe Grace Moretz), y pronto veremos una nueva versión de ROBOCOP (87) a cargo del brasileño José Padilha (que no se lo está pasando precisamente bien en su rodaje) y Starship Troopers (98), mientras Verhoeven se las ve y se las desea para filmar su conflictivo filme sobre Cristo, que amenaza caer como una bomba. El “realismo sucio” ha sido siempre la marca de fábrica del cineasta holandés, que siempre se ha mostrado sórdido, cínico y nada complaciente con la especie humana desde sus inicios en Holanda a su periplo por Hollywood en el que contra todo pronostico supo mantener sus señas de identidad.

    Basado en el relato corto del genial Philip K. Dick Podemos recordarlo todo por usted, el primer Desafío Total (1990) (en sudamérica: El vengador del futuro) era ciencia ficción adulta sobre falsas identidades y falsos recuerdos, donde la violencia sucia y sangrienta hacía daño y a la vez hacía reír a carcajadas (el brutal tiroteo en la escalera mecánica), llevada en todo su metraje por un sentimiento de sorpresa (el disfraz de la señora gorda, los mutantes marcianos), pero al que su artificioso y pésimo diseño de producción, que desaprovechaba los brillantes diseños de Ron Cobb, daba en todo momento una impresión de cartón piedra, de decorados que parecían interiores de una feria de decoración con vehículos propios de los autos de choque de las ferias, o un vestuario más deudor de 1989 (año de su rodaje) que de un futuro lejano. El rodaje en los estudios Churubusco de Méjico D.F. fue una pesadilla por innumerables problemas que dejó al pobre Verhoeven al borde del agotamiento crónico, y un catering en mal estado que provocó diarreas a todo su equipo excepto a un Arnold Schwarzenegger que por su condición de estrella tenía una dieta especial. Atrás quedaron innumerables guiones escritos por el llorado Dan O´Bannon y Ronald Shusset (ALIEN) y docenas de aspirantes a director, David Cronenberg entre ellos.

    La nueva Desafío Total fue orquestada por la codicia de los productores Toby Jaffe y Neal H. Moritz y encargada a Len Wiseman, responsable de la saga Underworld con su esposa Kate Beckinsale de protagonista. Escrita por Kurt Wimmer, responsable de la curiosa Equilibrium (2002) y el placer culpable de Ultravioleta (2006) y Mark Bomback (La jungla 4), y malas lenguas señalan a más de un guionista no acreditado en la recámara (lo normal, dirían algunos). Al igual que en el relato de Philip K. Dick, aquí nunca se pisa Marte y Douglas Quaid es un tipo de constitución física corriente, aunque Colin Farrell esté algo ciclado y vaya de guaperas sin aparentarlo. La tierra ha sufrido una atroz guerra química que solo ha dejado habitable la Europa comunitaria (España se ha salvado, menos mal) y una Australia superpoblada por los supervivientes del sudeste asiático. Ambos territorios están unidos por un "ascensor" subterráneo que atraviesa la Tierra y permite en el núcleo unos minutos de ingravidez (la sombra de 2001 es alargada). Wiseman a fin de hacer a su nena coprotagonista absoluta convierte a dos personajes del filme original: Lori (Sharon Stone) y Hauser (Michael Ironside) ambos cazadores de Quaid, en uno solo. Kate Beckinsale y la Melina de Jessica Biel están más empeñadas en recordarnos lo buenas que están, antes que en dar alma a unos personajes que son puro guiño a sus modelos originales. Y lo totalmente desaprovechados que están Bill Bighy, que ya no es el mutante Kuato sino un humano llamado Mattias, líder de una reducida e inútil resistencia y un sobre actuadisimo Brian Cranston como un Cohaagen de opereta. Pero si hay algo que brilla en la nueva versión sobre la original es su brillante y en ocasiones deslumbrante diseño de producción a cargo del todo terreno Patrick Tatopoulos. Len Wiseman empezó de director artístico (se nota) y su amigo y colaborador fetiche Tatopoulos crea una ciudad del futuro construida sobre pilares; una ciudad encima de otra, para combatir la falta de espacio por la superpoblación y donde un nivel tapa a otro al igual que los puentes de una autopista. Una Australia orientalizada que hace pensar en Blade Runner (82) a lo bestia (¿Qué película de ciencia ficción no se ha inspirado en ella en los últimos treinta años?) y una Londres a medio camino entre El quinto elemento (97) y Minority report (2002). La mutante de los tres pechos, aquí con ojos rasgados y unos robots que recuerdan a los que el propio Tatopoulos diseñó para Yo robot (2004).

    Rodada en los estudios canadienses Pinewood de Toronto, decorados y vestuario cumplen a la perfección en esta relectura light, blanda hasta decir basta, desprovista de toda sordidez pero también de desprejuiciada diversión al tomarse demasiado en serio a sí misma, pero siendo a su vez convencional y previsible. La violencia es aséptica, los impactos de bala no sangran y las peleas parecen acrobacias circenses, sus actores son muy guapos y todo brilla bonito, pero no hay autentica pasión en lo que ha hecho Wiseman. Solo aséptica corrección. Y mientras, el pobre Verhoeven se las ve y se las desea para seguir rodando; veremos si no le termina pasando lo mismo a Wiseman.

    Publicado por JAVIER el 17 sept 2012 2 comments [Más...]
    Vernor Vinge, aclamado autor de novelas como “Un fuego sobre el abismo” o “Náufragos en tiempo real” nos brinda dos premiadas novelas cortas en este volumen. En “El monstruo de las galletas”, Dixie Mae estrena una nueva etapa de su vida en el departamento de Atención al Cliente de una gran compañía. Pero el primer día de trabajo recibe un obsceno e-mail que la llevará a perseguir al culpable por todo el campus de trabajo, pero ese mail está lleno de pistas e insinuaciones acerca de su propia vida, y su futuro. “Acelerados en el Instituto Fairmont” nos lleva a un futuro cercano de la mano de unos niños de trece años, alumnos de un instituto de última generación, donde asistimos a uno de sus exámenes más polémicos. Una novela que desborda imaginación. “El monstruo de las galletas” fue premio Hugo y Locus 2004 de Mejor Novela Corta. “Acelerados en el instituto Fairmont “ fue premio Hugo 2002 de Mejor Novela Corta
    Publicado por JAVIER el 12 sept 2012 0 comments [Más...]
    "La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ella, no desaparece" (Dick).

    En un mundo futuro en que diferentes clases de capacidades psíquicas están a la orden del día, Glenn Runciter, el anciano presidente de Runciter Asociados, compañía que combate criminales psíquicos y el espionaje industrial, sufre el mortal ataque de un grupo rival mientras viajaba a Luna para supervisar un trabajo junto a un numeroso grupo de trabajadores dotados de poderes mentales. Ellos, liderados por Joe Chip, intentan regresar a Tierra a tiempo de preservar a su jefe en estado de semivida y así salvar su mente, pero llegan tarde. Sin embargo, una serie de sucesos inexplicables que ponen en entredicho la persistencia de la realidad aparente, comienzan a fustigar al grupo de trabajadores cada vez más, alterando el mundo que les rodea e incluso acabando poco a poco con ellos... ¿Qué sucedió realmente en Luna? ¿Qué está sucediendo con la endeble realidad material que envuelve a los protagonistas? Y sobre todo... ¿qué coño es Ubik?

    Esta novela de Dick, que recientemente he leído por segunda vez desde que mi mejor amigo y compañero del blog Peliculeros me la regalara en 2004, es única e irrepetible como su propio autor, y en ella nos encontramos de lleno con las más importantes constantes paranoides y metafísicas que marcaron su obra literaria y su mente, y que han convertido a Ubik en su obra maestra a vista de la mayoría de sus lectores más entendidos, y asimismo en una de las obras más importantes del género.
    Publicado por Guillermo (Atreus) el 6 mar 2011 4 comments [Más...]