, nacido en 1928 en California, es hoy día conocido mundialmente por ser el escritor del libro que inspiró
, resultados de una personalidad dominada por traumas, misteriosos sueños, revelaciones y experiencias místicas para las que a lo largo de su vida y su obra intentó hallar una respuesta (
...), quizá provocadas por principios de esquizofrenia y el largo consumo de estupefacientes. Una vida casi más abrumadora y fascinante que su propia ficción, a la que os animo a acercaros con la
Volviendo al terreno literario, en cierto modo, la situación de Dick fue bastante parecida a la de Ray Bradbury, pues
jamás necesitó perderse en diatribas científicas con las que justificar sus narraciones. Esta manera de utilizar la ciencia de forma impía a ojos de muchos le valió no pocas críticas a lo largo de toda su trayectoria, y le ayudó a ganar esa imagen de autor marginal e inadaptado a cualquier género. Tras su fallecimiento en 1982 (antes que pudiera contemplar
Blade Runner en los cines), la popularidad de sus obras y el culto hacia su persona fue creciendo a la par que el llamado movimiento
Cyberpunk, hasta convertirse en el gran gurú y figura de referencia literaria que es hoy día. Prueba de ello es que sus
geniales tratados acerca de las confusiones entre existencias yuxtapuestas y de los conflictos entre realidad y fantasía han marcado a multitud de obras y autores posteriores, y especialmente en el terreno cinematográfico, como podemos comprobar a través de ejemplos como
Matrix,
Abre Los Ojos,
Dark City o
Desafío Total, que es una adaptación de su relato
Podemos Recordarlo Todo Por Usted. Películas de mayor o menor celebridad y calidad, pero que en el fondo siempre caen en lo mismo: dejar apartados los discursos "dickianos" acerca de la condición humana en pro del espectáculo y la vistosidad de los elementos científicos de turno.
Porque la impresión que da la obra de Dick es que,
más que preocuparse de si un determinado elemento científico podría ser creado por la ciencia, se preocupaba realmente de si podría ser concebido por el patetismo del hombre, de modo que tanto los autómatas o los tanques de semivida de
Ubik, como las máquinas de empatía de Mercer o los animales artificiales de
¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? (de momento sus dos únicos libros que he leído), son en el fondo
gilipolleces tecnológicas que sirven para demostrar nuestras fragilidades morales. Y
Ubik es una obra moralista y discursiva a varios niveles, aunque para captarlo tengamos que esforzarnos en desentrañarlos a través de su entretenida historia llena de intriga y brutal ironía, y su sencillo y efectivo lenguaje sin adornos de ninguna clase.
El mundo que nos describe Dick en
Ubik es de
un consumismo tan exagerado y divertidamente enfermo que alcanza la paranoia. En él, las habilidades psíquicas de los inerciales, los telépatas, los precogs y otros etcéteras son aprovechadas por motivos comerciales destinados al espionaje y al contraespionaje entre empresas, y los robots más cínicos y carentes de humor rodean a las personas hasta en los objetos más comunes y necesarios de la vida cotidiana. Todos y cada uno de los aparatos más mundanos, desde las cafeteras, los robots de limpieza, las máquinas expendedoras de tabaco o hasta las mismísimas puertas de las casas, son autómatas que sólo funcionan a base de monedas y vigilan que las personas no olviden las contribuciones por su uso so pena de denuncia, hasta el punto que para abrir una mísera puerta haya dos opciones: o pagar, o joderte.
En este panorama es en donde se sitúan los protagonistas de esta historia, y en especial Joe Chip, paradigma del universo literario de Dick: un personaje mundano e inadaptado que acabará enfrentándose fuerzas inexplicables, puro “alter ego” del autor que tal vez refleje la situación de marginalización y rechazo a que el autor fue siempre sometido tanto en el campo literario como en el mismo terreno social. Chip, principal técnico de Runciter, es un antihéroe perfecto, un inadaptado lleno de fallos, temores e incapacidades al que siempre le falta dinero, que vive en una pocilga y que diariamente sufre encontronazos con los autómatas que le rodean intentando razonar con ellos en vano, dando como resultado unos divertidísimos y totalmente surrealistas diálogos entre él y dichos objetos, como las discusiones que mantiene con las tercas puertas de su apartamento. Y cuando sucede el primer punto de inflexión de la narración, tanto Chip como el resto de personajes de su grupo experimentarán situaciones encadenadas que los superarán infinitamente, incluyendo una magistral secuencia en que nuestro protagonista se enfrenta a su propia destrucción física y a la muerte, que es, desde el punto de vista literario, absolutamente alucinante y asfixiante.
Siguiendo de cerca conceptos como el "American Dreamin’" y amplificándolos hasta la abstracción, Dick nos sugiere que
el consumismo, las modas, las tecnologías y demás cosas nos hacen vivir en un mundo ilusorio que con el tiempo no podremos saber diferenciar de la realidad, y
Ubik es la historia de unos personajes que se ven obligados a evitar su propia "segunda muerte" gracias a la magia de un mero producto de consumo. Es algo así como una reviravuelta cínica del
mito platónico de la caverna, en que la realidad ilusoria de los habitantes de la cueva (del libro) se desmorona ya no porque hayan ganado el verdadero conocimiento, sino por mediación de incontrolables fuerzas externas, y con el añadido de que para ellos todavía persiste la duda de si el mundo del exterior de la cueva puede ser igual o más ilusorio que el anterior, en un laberinto de irrealidades que se superponen en diferentes niveles. Acabo de releer este último párrafo y me he dicho a mí mismo "...¿ein?", pero en fin, ahí queda. ;-)
Y mientras tanto, la pregunta siempre permanecerá en el aire.
¿Qué es Ubik? Allá fuera, en el mundo ¿real?, Ubik puede ser la simple excusa que ayuda a los mantenidos en semivida a evitar su progresivo deterioro mental. Allá dentro, en el onírico y abstracto mundo de la semivida, Ubik puede ser la representación metafísica de la salvación, de Dios, o de lo que coño sea, en la forma de un cómodo aerosol. Para el propio Dick, Ubik podría ser entendido como el sustrato único e inalterable del que parte el laberinto de realidades e ilusiones superpuestas en el que nos vemos inmersos (¿ein?). Y aquí fuera, para nosotros los lectores, en nuestro mundo ¿real?, Ubik puede ser todo ello, pero especialmente, la ironía máxima de cómo los productos de consumo salvan la vida de las personas.
¡Brillante, Dick!
[Reseña originalmente publicada en Peliculeros el 19 de Agosto de 2008]
6 de marzo de 2011, 17:02
Interesante entrada. Me siento enormemente identificado con la obra de este autor (aunque sólo he leído tres de sus novelas: "Tiempo de Marte", "VALIS" y "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" también he leído varios de sus cuentos), y sobre todo me gustan sus cuentos. Y ese estilo de escribir tan simple... a mi me encanta y lo he intentado imitar a veces. Me parece inspirador de verdad, con decir que gracias a él me he animado a escribir mis propios cuentos de ciencia ficción.
Ya me descargué la biografía. Gracias, que no sabía que alguien había hecho una biografía de él.
Saludos.
6 de marzo de 2011, 22:24
Gracias Damián. Ya que veo que 'Ubik' no está entre las obras que has leído, huelga mencionar que te la recomiendo encarecidamente. Aprovecha, que la tienes en edición de bolsillo. De hecho, es de las pocas; si desde el año en que escribí esta reseña hasta ahora apenas he podido más cosillas de Dick es porque no hay manera de que las grandes casas las editen en formato económico. Qué rabia, joder...
En otro orden de cosas, echad un vistazo a este fragmento del último "Días de Cine", donde mencionando el estreno de la última película inspirada en los mundos de Dick, aprovechan para hablar de él y de las adaptaciones de obras suyas realizadas al cine:
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110304/dias-cine-destino-oculto-george-nolfi/1036056.shtml
6 de noviembre de 2011, 10:50
Lo que me gustó de Ubik es cómo se las apaña Dick para envolvernos en una realidad angustiante, incierta e inquietante. Como construye realidades una dentro de otra, y como recrea las conexiones entre ellas. Lo que no me gustó, como me ocurre con Dick, es el final.
10 de octubre de 2015, 5:05
tremendo viaje... tengo mucho que decir, pero eso sera despues de terminarlo de leer por segunda ves... un saludo