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"El monstruo de las galletas", de Vernor Vinge (opinión)

Por JAVIER a las 21:35 el miércoles, 12 de septiembre de 2012 0 comentarios
Vernor Vinge, aclamado autor de novelas como “Un fuego sobre el abismo” o “Náufragos en tiempo real” nos brinda dos premiadas novelas cortas en este volumen. En “El monstruo de las galletas”, Dixie Mae estrena una nueva etapa de su vida en el departamento de Atención al Cliente de una gran compañía. Pero el primer día de trabajo recibe un obsceno e-mail que la llevará a perseguir al culpable por todo el campus de trabajo, pero ese mail está lleno de pistas e insinuaciones acerca de su propia vida, y su futuro. “Acelerados en el Instituto Fairmont” nos lleva a un futuro cercano de la mano de unos niños de trece años, alumnos de un instituto de última generación, donde asistimos a uno de sus exámenes más polémicos. Una novela que desborda imaginación. “El monstruo de las galletas” fue premio Hugo y Locus 2004 de Mejor Novela Corta. “Acelerados en el instituto Fairmont “ fue premio Hugo 2002 de Mejor Novela Corta



Ficha Técnica: Título: El Monstruo de las Galletas
Autor: Vernor Vinge
Título Original: The cookie monster (2003); Fast times at Fairmont High (2001)
Traductor: Claudia de Bella
Portada: Manuel Calderón
Páginas: 210
ISBN: 978-84-96013-29-2
 
Cuando me llegó este libro para reseñar, lo leí inmediatamente, y me dispuse a realizar la reseña. Pero leí entonces algunas críticas que ponían en bastante mal lugar esta edición, y decidí releérmela. Porque me extrañó, porque sí es verdad que noté algún que otro fallo, sobre todo en alguna traducción un poco, digamos “chocante”, pero no recuerdo que me llamase poderosamente la atención, al menos no tanto como para hacer una crítica negativa global del libro. Otras veces sí que ha sido así, y si ha habido fallos y errores que dificultasen la lectura, o el libro era malo directamente, así lo he comentado. Podéis ver ejemplos de ello en mis reseñas en cyberdark.net, sedice.com, tierras de acero, El Parnaso, etc, o en el propio blog. Pero ya digo que en este caso concreto eso justamente no me llamó tanto la atención como para realizar una mala crítica de la edición en general. Y, por eso, decidí leérmelo de nuevo a ver si se me había pasado por alto algo tan “grande”.

Y ahora, pasemos ya a las dos novelas incluídas en este volumen. Lo voy a hacer sin tener en cuenta los premios con los que cuentan ambas novelas, sin valorar si son merecidos o no; simplemente por la calidad de ambas novelas.
 
La primera, la que da título al libro, “El monstruo de las galletas”, trata sobre un “primer día” de trabajo de Dixie Mae en el Servicio de Atención al Cliente de una gran empresa de tecnología. Pero ya, desde ese supuesto primer día empieza a ver que nada es como creía. Recibe un correo personal y privado- cosa improbable, por no decir imposible, pues los de Atención al Cliente son anónimos-, rozando la obscenidad, pero con significados ocultos. Esto será el principio de una investigación por parte de Dixie, junto con algún compañero de trabajo ( y otros que van uniéndose por el camino). Y, como decíamos, nada será lo que en realidad parece, sobre todo en un monstruo de las tecnologías como es la empresa LotsaTech. Realidades Virtuales, clones, sofisticados programas de simulación, etc; Vernon Vinge vá salpicando la novela con abundante tecnología, pero imbuida en la trama, no de forma gratuita (tal vez por esto, algunos críticos la han tildado de “fría”). Sin embargo, para aumentar la sensación de “realidad”, Vinge hace uso de la metaliteratura, y el autor pone en boca de los protagonistas que se sienten como personajes de novelas de autores como David Brin, J. Varley, R. C. Wilson, Sturgeon, F. Pohl, o incluso el mismo Vinge.
 
Sin llegar al grado de “deconstrucción” de la realidad de Philip K. Dick, sí que nos vemos inmersos en realidades virtuales creadas mediante el uso de potentísimos programas de superordenadores cuasibiológicos.
 
Todo ello, por muy “virtual” que pueda parecernos, está contado desde el punto de vista científico, casi todo lo que se nos narra acompañando a la trama suena verosímil, se basan en los actuales conocimientos científicos, y hacia sus frutos, cómo se puede desarrollar la ciencia. Como he comentado antes, tal vez de ahí provenga el calificativo de “frío” que algunos críticos le han asignado; pues bien, yo creo que no, que lo que el autor ha querido es desarrollar una historia de acuerdo a los conocimientos actuales de la ciencia, y en función del desarrollo que, con los datos de hoy en día, seguirá la humanidad en los próximos años.
 
Resumiendo; la investigación de los protagonistas es, a modo de un P. K. Dick más científico, un viaje por los descubrimientos científicos y el desarrollo tecnológico. Evidentemente, todo ello camuflado bajo la trama de una novela, con su inicio, desarrollo, nudo y desenlace.
 
Pero como también he comentado antes, nada es lo que parece…. (y quedaros con las continuas alusiones a Dick que he hecho durante esta reseña).
 
Pasando a la segunda novela que contiene este libro, “Acelerados en el instituto Fartmont”, comentar que es aquí donde más “curiosidades” podemos encontrar a la hora de la traducción (en la anterior, sólo algún momento chocante, cuando se empeñan en explicarnos cosas que caen por su propio peso). Ya desde el título, pues el original inglés es algo así como “Fast Times at Fairmnont High.” Pero bueno, me atrevería a decir que esto lo tenemos más en cuenta los que la leemos para realizar la reseña, los que entramos un poco más en profundidad (en la medida de nuestros conocimientos y experiencia), que los lectores habituales, a los que les chocará alguna expresión, pero creo que poco más.
 
La novela trata sobre un instituto, más bien un colegio de secundaria exclusivo, mucho, con una gran variedad de exámenes: unos basados totalmente en la tecnología disponible, y otros “al desnudo” -es decir, sin hacer uso de ella-.
 
La tecnología lo satura todo, está disponible para todo el mundo; redes de datos locales, ropa inteligente, camuflajes publicitarios para las casas, redes internacionales a las que cualquiera puede tener acceso (entrando incluso en grupos de discusiones científicas de empresas multinacionales), etc. Por eso, el examen al desnudo es tan importante; en un mundo donde se depende casi al 100% de la tecnología -y años de estudios pueden volverse obsoletos en apenas semanas-, conseguir superar esa prueba se convierte en uno de los mayores logros del alumnado, por encima incluso de los exámenes que incluyen altos conocimientos tecnológicos. Pero, hechas las normas, hechas las trampas -claro que en ese entorno hay que ser aún más cuidadoso para que no te pillen haciéndolas-. Además, en ese mundo hipertecnificado que nos describe Vinge, las relaciones atañen a varios niveles, y las clases siguen existiendo; lo que han cambiado han sido las razones de esas nuevas “castas”. Y claro, es es es uno más de los matices de los exámenes: los diferentes niveles en que puede presentarse la cooperación, cuando hay alumnos virtuales, otros cuyos progenitores no están del todo de acuerdo con ciertos métodos, clasismos entre los propios alumnos, etc.
 
Entre todo ello se debe desenvolver Juan, el protagonista. Y debe aprender a no depender exclusivamente de su tecnología, a que las trampas tarde o temprano serán descubiertas, y quiénes son sus verdaderos amigos. Y, tras todo ello, salir victorioso de las pruebas; porque como hemos dicho, la nota del examen es sólo una parada en su formación como persona. Podríamos decir que la novela nos muestra el proceso de maduración de Juan ( y su compañera de examen), que aprenderá a ver las cosas (y las personas) de otro modo, a tratar a sus semejantes por lo que realmente son, no por lo que puedan aparentar o poseer. Aprenderá también a enfrentarse a la vida y a sus propios miedos “al desnudo”. Y todo ello en una sociedad hipertecnificada en la que, típico, todo se basa en aparentar (incluso barrios enteros no son más que apariencia).
 
En resumen, dos novelas cortas que a pesar de tratar de la hipertecnología, lo hacen desde dos puntos de vista bastante diferentes. Aún así, en ella se nos habla del proceso de búsqueda y/o encuentro de uno mismo, de la maduración como persona durante dicho proceso. Y de que si perseveramos, podremos vencer las dificultades -aunque a veces cueste, y sea a largo plazo-, y salir victoriosos, a veces a costa de algunos sacrificios.
 
Pero así es la vida, ¿no?
 
J. Javier Arnau

Publicado por J. J. Arnau suscribirse a los artículos de J. Javier Arnau: Hay dos momentos claves que marcan su vida; la visión de La Guerra de las Galaxias, y la lectura de El Señor de los Anillos. Bueno, y Galáctica, y Doctor Who, y Asimov, Clarke, Orson Scott Card, Lovecrafft, Poe, Robert Howard, y Star Trek, Espacio 1999, El Planeta de los Simios (la serie),… el rock duro y el heavy metal. De vez en cuando, para desintoxicarse, se mete unas dosis de novela histórica (imaginando un escenario fantástico…). En fin, que ha tenido una vida muy marcada. Y así ha acabado, claro, ¿qué se podía esperar? (Blogs: Por Si Acaso: Previniendo Desastres, Delirios Varios, Currículum Literario)

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