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Los Nombres Muertos, de Jesús Cañadas

Por JAVIER a las 15:50 el miércoles, 25 de diciembre de 2013 0 comentarios


 Sinopsis Editorial


H.P. Lovecraft ha recibido una propuesta imposible: buscar el Necronomicón. Un libro maligno que no existe, a pesar de que todo el mundo crea que sí. Y Lovecraft lo sabe por una razón: porque es su más célebre invención literaria.


En 1919, el escritor Howard Phillips Lovecraft escribió el relato “El Sabueso”. En sus páginas se mencionaba por primera vez el Necronomicón, un tomo de magia negra rodeado de una siniestra leyenda.
Doce años después, la viuda de un multimillonario neoyorquino convence a H.P. Lovecraft de que lidere una expedición para encontrar el supuesto libro maldito.
Acompañado de los escritores Frank Belknap Long (Los perros de Tíndalos) y Robert Erwin Howard (Conan), Lovecraft se embarcará en una búsqueda desde su Providence natal hasta el Londres de la moribunda sociedad Golden Dawn o el Berlín de entreguerras, pasando por mortíferos acantilados portugueses o ruinas enterradas bajo la ciudad de Damasco.


En la telaraña de secretos que rodea el Necronomicón, Lovecraft y sus compañeros se enfrentarán a peligros mortales, cultos olvidados y sociedades secretas dispuestas a matar por averiguar la verdad sobre el libro. Su expedición se convertirá en una trepidante aventura en la que se cruzarán con personajes como Aleister Crowley, Arthur Machen o un joven J.R.R. Tolkien.


Jesús Cañadas recupera el misterio de los clásicos Weird Tales en una novela políticamente incorrecta y con un final que nunca imaginarías




OPINIÓN
Hace ya bastantes años, cuando todo esto de Internet todavía no existía, y los “fakes” y las bromas se conocían por medio de revistas, comentarios en ediciones de ciertos libros, secciones de cómics, etc, apareció una muy elaborada, llamémosle, broma sobre el Necronomicón,  el libro maldito  escrito por el «árabe loco» Abdul Alhazred. Es éste un libro ficticio imaginado por el escritor estadounidense  H. P. Lovecraft, que tanto él como su “círculo” incluyeron en muchas de sus obras. En realidad, el tema de esta “broma” data de principios de los años 60, cuando una detallada ficha bibliotecaria de dicho libro apareció con todos los datos y en la sección correspondiente en la  Universidad de California. Todo esto fue mucho más conocido, evidentemente, cuando se reeditaron los libros de Lovecraft, y comenzaron a tener el éxito que no había conocido el escritor en vida. Parte del éxito pudiera ser debido a la obra de amigos, continuadores de su obra, y admiradores, haciendo que los relatos del escritor de Providence no dejaran de estar visibles, así como los relacionados con su obra. Su círculo, los escritores con los que colaboró (Lovecraft era también corrector, pero llevaba más allá dicha labor, y acababa reelaborando muchos de los relatos que se sometieron a su criterio) así como posteriores continuadores, además de el “Necronomicón”, también solían inventarse sus propios libros malditos, o tomar prestados los títulos de volúmenes que en realidad no tenían nada que ver, pero a los que dichos títulos daban una especie de halo de misterio. Pero ninguno tan comentado, “estudiado”, “reescrito”, etc, como el “Necronomicón”. 


 Con el paso de los años, el reiterado uso de dicho título para diferentes obras de ficción, la aparición de las nuevas tecnologías de la información, etc, Necronomicón dejó de tener ese aura de cosa desconocida, libro maldito, algo que no se sabía muy bien si era real o no; y, en caso de serlo, si sería realidad lo que Lovecraft y su círculo comentaban sobre él, tanto en sus escritos, como en charlas y conversaciones.
Y ahora, Jesús Cañadas nos presenta una novela sobre la búsqueda de ese mítico libro justamente por aquellos que podrían haber sido sus autores.

Recuerdo cuando hace casi dos años Jesús nos comentó la idea sobre este libro; en ese mismo momento decidí que tenía que leerlo, y esperaba, casi con ansia, el momento de su publicación. Y, sobre la idea original Jesús ha ido añadiendo elementos, tramas, personajes, historia, situaciones, y muchas más cosas, hasta completar una fascinante novela que incluye como personajes principales a algunos de los “grandes” de la novela pulp de terror y fantasía, a sus allegados, y a muchos otros que, aunque a veces sólo aparezcan de pasada, le dan un trasfondo muy rico a la historia (J.R.R Tolkien, Salvador Dalí, Charles Chaplin, August Derleth, etc); otros, sin embargo, son parte, en mayor o menor medida, de la trama: Arthur Machen, Alesteir Crowley, Fernando Pessoa

A todo esto, el autor le añade una extensa e ingente labor de documentación, tanto histórica, de personajes (aunque en algunos de ellos se permita tomarse ciertas licencias… no en vano estamos en una obra de ficción), de lugares, incluso de estilo narrativo de alguno de los personajes.
El autor conforma un trío (en realidad un cuarteto) de personajes que se lanzan a la aventura de buscar un supuesto Necronomicón; Lovecraft, magistralmente representado por la escritura de Jesús Cañadas, es el escéptico (no en vano sabe que dicho libro salió de su imaginación), cansado y hastiado escritor refugiado en su “papel” de Abuelo (escritor fracasado, enfermizo, y “padrino” de muchos otros). Por otro lado, tenemos al mucho más juvenil y entusiasta FrankBelknap Long, el mejor amigo, y más fiel seguidor de Lovecraft, es el que ha sido contactado para buscar el libro y el que, evidentemente, contacta con “su mentor”. Les acompañará RobertE. Howard, “el matón” del grupo, el brazo fuerte que no dudará en cargar pistolas en mano contra quien amenace a sus amigos. Y completando el grupo, la exesposa de Lovecraft, Sonia Greene; aún enamorada del escritor, como parece ser que él de ella, en muchas ocasiones pasará a ser el miembro más fuerte del grupo, el más decidido, y el que solventará muchas de las situaciones.

La trama nos llevará a muchos lugares, algunos de ellos exóticos, y en todos el autor nos dará muestras de la extensa labor de documentación que ha llevado a cabo, tanto  a nivel puramente geográfico (descripción de lugares) como históricos; así, entre otros lugares, el singular grupo aparece en un Berlín que está a punto de asistir a la victoria del nacional-socialismo, y en el que ya aparecen los primeros síntomas de aquello que les llevará a la victoria, y que desembocará, entre otras cosas, en la 2ª Guerra Mundial. También correrán sus aventuras en Damasco, supuesta cuna del famoso libro tras el que se encuentran, y “lugar” de Las Mil y una noches; aquí también ambienta la acción geopolítica sitúa  Siria a manos de los franceses. Y habría algunos ejemplos más, pero creo que los expuestos pueden bastar para ver cómo ha encarado el autor la confección de esta novela. Porque en todas estas localizaciones (añadamos también, por ejemplo, Cascais, en Portugal, El Museo Británico, etc), los protagonistas van avanzando en su búsqueda, aunque el grupo se haya disgregado… o algunos hayan caído por el camino.

La acción no decae en ningún momento de la novela, los personajes transitan de un escenario a otro, inmersos en sus propios problemas, pero a la vez rodeados de un mundo que parece querer impedir su logro; podemos pensar que, como dice Lovecraft (más bien El Necronomicón), las guerras serán una de las señales de la llegada de los Primordiales; y Lovecraft y su grupo se mueven en un mundo en constante lucha; el germen de la IIª Guerra Mundial, las revoluciones de Siria, etc.

Por otro lado, hay momentos en los que Jesús “calca” la escritura de Lovecraft (o, más bien, la de los escritores de terror y fantasía pulp de principios del siglo XX), en ciertos momentos oníricos presentes también en la novela.
Adaptando la historia conocida de los personajes, Jesús Cañadas los sitúa en un context socio histórico real en el momento en el que se sitúa la acción, y los lanza en frenética aventura tras un libro “mítico”. Como en las mejores novelas (y películas de acción), combinadas con la literatura pulp de principios de siglo, los personajes correrán cantidad de aventuras junto con otros personajes conocidos por el acervo cultural.  Algunos personajes, reconoce el propio autor, están retocados, en mayor o menor medida, para adecuarlos a la historia que nos quiere mostrar; otros, tal vez no tanto como podríamos creer. Ejemplo claro de esto es el propio Lovecraft, del que tal vez lo que se conozca de él sea más una máscara, una pose, para refugiarse frente a un mundo que no entiende, y al que teme, pero que bien podría tener una personalidad real, oculta tras esas capas tras las que se oculta.   
  
En definitiva, una muy buena novela que nos cuenta la historia de unos personajes reales, en un mundo muy real, pero en el que suceden cosas fantásticas y terroríficas, en la que la acción y las tramas paralelas nos mantendrán en vilo hasta literalmente, la última página. Una visión “paralela” de los escritores pulp de principios de siglo XX, como aventureros tras un objeto mítico, en la que se da una visión un tanto “qué hubiera pasado si?”, pero englobada en un contexto socio-político-histórico perfectamente reconocible, y que influye en la trama, a la vez que puede ser influído por ella.


J. Javier Arnau

Publicado por J. J. Arnau suscribirse a los artículos de J. Javier Arnau: Hay dos momentos claves que marcan su vida; la visión de La Guerra de las Galaxias, y la lectura de El Señor de los Anillos. Bueno, y Galáctica, y Doctor Who, y Asimov, Clarke, Orson Scott Card, Lovecrafft, Poe, Robert Howard, y Star Trek, Espacio 1999, El Planeta de los Simios (la serie),… el rock duro y el heavy metal. De vez en cuando, para desintoxicarse, se mete unas dosis de novela histórica (imaginando un escenario fantástico…). En fin, que ha tenido una vida muy marcada. Y así ha acabado, claro, ¿qué se podía esperar? (Blogs: Por Si Acaso: Previniendo Desastres, Delirios Varios, Currículum Literario)

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