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ALIEN y STAR TREK en deuda con Van Vogt

Por Jorge Vilches a las 9:00 el domingo, 19 de enero de 2014 1 comentarios
Poner de manifiesto la deuda del cine con la literatura es como descubrir cada verano el Mediterráneo. Está muy visto. Sin embargo, hay casos lacerantes, de esos que merece la pena reivindicar. Es el caso de Alfred E. Van Vogt que, a diferencia de Philip K. Dick, no ha recibido el reconocimiento justo que su obra merece. Me voy a referir en este caso a "El viaje del Beagle Espacial" (1950). Hay varias maneras de abordar este libro. Una de ellas es verlo como el fundamento de Star Trek, otra es tomarlo como una especulación sobre la evolución de las civilizaciones, y una más podría ser la de una reflexión sobre el conocimiento científico. Es más; podríamos encontrar un vínculo que una todas esas maneras: los viajes de la Enterprise, según reza la entradilla de la serie de TV, tienen como objetivo el encuentro de “nuevas civilizaciones”, primando la lógica y la ciencia sobre la violencia.

Las similitudes de los personajes, el propósito y el entorno del Beagle Espacial con los de la Enterprise de la serie de TV son evidentes. La Humanidad flota una nave con una misión: la exploración científica del Universo durante cinco años terrestres. La expedición cuenta también con militares, dirigidos por el capitán Leeth. La parte científica está dividida en departamentos. Las decisiones las toma el director de la parte científica, llamado Morton, una vez oída la opinión de los jefes departamentales, resaltando Kent (química), Korita (arqueología-historia), Von Grossen (física) y Pennons (jefe de máquinas). El carácter internacional de la tripulación es idéntico al que encontramos en Star Trek. El protagonista se llama Elliot Grosvenor, que es un tipo raro, joven, representante del nexialismo, que es un saber que agrupa todos los conocimientos. Grosvenor es frío, calculador y lógico, controla sus emociones y piensa antes en el grupo que en sí mismo. En ciertos momentos, el lector puede sospechar que se trata de un androide, pero muy bien podría ser… un vulcano.

La obra se divide en cuatro relatos. El primero se centra en un ser creado por una civilización extinguida en un planeta solitario –una galaxia con una estrella y un único cuerpo celeste-, en el que encuentran una civilización que desapareció por falta de incentivos para el progreso. Ese ser que hallan, el “gatito”, que así lo llaman por tener cuerpo felino aunque tiene coronado su lomo por una sarta de tentáculos, se alimenta sólo de potasio. El “gatito” se llama Coeurl, sólo quiere alimentarse, es muy inteligente y se deja capturar. Una vez en la nave mata a sus tripulantes para obtener el potasio de sus cuerpos. Lo eliminan de forma científica: Coeurl se mete en una nave salvavidas pensando que el Beagle va a explotar, y lo atontan enviando vibraciones en distintas ondas para liquidarlo.

El segundo relato es más aburrido, le falta tensión. Es la historia de un ataque con alucinaciones hipnóticas cuando el Beagle Espacial llega al borde del cúmulo estelar que estaban atravesando. Las alucinaciones habían extremado los sentimientos negativos reprimidos, lo que había enfrentado a militares con científicos. El resultado era que el Beagle se dirigía hacia un sol. Grosvenor remueve la civilización invasora, llamada riim, atacando el núcleo de sus creencias, y los convence para que los libere. Curiosidad: de los 36 muertos, cuatro volvieron a la vida –no zómbica- en la “cámara de resurrección”.

La tercera historia es el fundamento de la película Alien. Ixtl, nombre del bicho, es un monstruo rojo, o bestia escarlata, con cuatro patas y cuatro brazos, capaz de sobrevivir en cualquier entorno. Ixtl está en un plano superior de evolución porque su organismo tiene una capacidad de adaptación completa. El propósito de Ixtl es reproducirse, tomar un planeta habitado para aumentar su número y conquistar la galaxia; es decir, extenderse, como cualquier especie animal. El Beagle lo encuentra flotando en el espacio, pero ¿de dónde viene? Pertenecía a un universo anterior. La teoría es que el universo presente es el resultado de la explosión hace millones de millones de años de un universo anterior. Ixtl se reproduce capturando hombres y colocando un huevo en sus entrañas para que se desarrolle. Claro, esto es un problema para la tripulación del Beagle, que resuelve Grosvenor. Enseguida se dan cuenta de que el monstruo rojo es indestructible por lo que le engañan para que salga de la nave, y el campo energético le impide volver.

El último relato cuenta la historia de Anabis, un ser gaseoso que ha ido creciendo en volumen e inteligencia, que es capaz de crear mundos, de mover planetas, y que ve en el Beagle Espacial la posibilidad de ir a una galaxia habitada. Entre medias, el lector asiste al enfrentamiento entre Grosvenor y Kent, el director interino, un químico ambicioso, ególatra y déspota, que desprecia al nexialista. Grosvenor se da cuenta de la amenaza que supone para la Tierra la presencia de Anabis, que se alimenta de la muerte, y llega a la conclusión de que la lucha contra el alienígena obliga a prolongar la expedición durante cinco años más. Para vencer la resistencia a adoptar dicha solución, y que asuman la obligación de sacrificarse en beneficio de la Humanidad, se enfrenta con Kent y construye un teclado que emite vibraciones ultrasónicas que sortean el oído, estimulan el cerebro y crea estados de ánimo.

Las ideas que pueblan el libro son interesantes. Por un lado, nos encontramos el enfrentamiento entre el deseo de conocimiento científico y el riesgo que se asume ante lo desconocido. En el caso de la Beagle Espacial vence siempre el ánimo de conocer, de saber más, de descubrir, aunque esto les cueste la vida. Evidentemente, lo más sencillo es no recoger nada del espacio, no parar en ningún planeta, y rehuir todo aquello que no sea familiar, pero entonces no sería una expedición científica. El otro planteamiento interesante es el de la evolución de las civilizaciones, que Van Vogt toma de Splenger: existe una regla general para todas las civilizaciones, y es que pasan por ciclos característicos e inducidos, y que al ser inevitables permiten la predicción. La civilización del primer relato entra en decadencia y desaparece, llega al fin de su ciclo vital por falta de metas, lo que hace innecesaria la tecnología. Y carece de propósito porque no concibe el viaje interestelar al ser un planeta solitario. La civilización del segundo relato, la riim, está estancada porque su desarrollo es mental, no material, no hay producción. La civilización humana está en su ciclo “invernal”, que supone la parálisis previa a la decadencia. La civilización ixtl fue destruida por un fenómeno natural, pero su único superviviente está en su fase primaria, la “campesina”, en la que los valores son la propiedad y la sangre, de ahí su ánimo reproductivo y su deseo de conquistar un planeta. En fin, mucha tela.

El libro que más me llenó de las lecturas del verano de 2009 fue A vuestros cuerpos dispersos de Philip José Farmer, y este año ha sido, sin duda, El viaje del Beagle Espacial. Un libro imprescindible.

Publicado por Jorge Vilches suscribirse a los artículos de Jorge Vilches: encontrado por el Beagle Espacial cerca de la Nebulosa de Magallanes. Se estableció en la Tierra de forma provisional, pero todavía está aquí. Dice que procede del Mundo del Río. En fin. Lleva siempre una escafandra porque cree que es inminente el ataque de Hicsos, el planeta que está en el perihelio de la órbita solar. Mientras tanto se ha convertido en un experto en la Historia del ser humano contemporáneo y de su vida política. Mantiene un blog de comentarios de libros de ciencia ficción titulado Imperio Futura.

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Comentarios

1 comentario en 'ALIEN y STAR TREK en deuda con Van Vogt'

  1. Lino Moinelo

    http://planetasprohibidos.blogspot.com/2014/01/alien-y-star-trek-en-deuda-con-van-vogt.html?showComment=1390211069702#c5159477037190540046'> 20 de enero de 2014, 10:44  

    Hola. Como he comentado recientemente en tu blog, estoy de acuerdo en que esta obra es imprescindible. Tal vez este autor no haya sido muy prolífico, pero no cabe duda que no ocupa el lugar que le merece. Las influencias que ha tenido en las obras que comentas son bastante evidentes, lo cual en este caso se agradece, ya que han aprovechado una buena idea para otros proyectos que a su vez, han aportado otras cosas de valor.

    Lo que más lamento es el uso posterior de la ciencia ficticia del nexialismo. Este postulado imaginario, creo que debería tomarse en serio pero no a la manera de Hubbard y su bodrio fraudulento y engañoso de la Dianética.

    Tratar el conocimiento humano como un todo que ha de considerarse de forma conjunta, no me parece algo que deba ignorarse así como así. Pero es el problema de cuando sale gente como el mencionado que lo utiliza para su propios fines, ensuciandolo.

    Saludos
    :-)

    Responder al final (con cita al autor)
  2. Responder a continuación

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