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Blade Runner

Por Lino Moinelo a las 10:00 el domingo, 23 de marzo de 2014 0 comentarios
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Cartel promocional de la película«yo...
he visto cosas que vosotros no creeríais...
atacar naves en llamas más allá de Orión...
he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser...
todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.»

Estas poéticas palabras han pasado a formar parte del acervo cultural cinematográfico de la Humanidad. El auto-epitafio de un replicante o robot humaniforme, que asume que ha llegado su final y se enfrenta a el con solemnidad, nobleza y entereza, unos valores que parece que la humanidad ha perdido en la época en la que se desarrolla una de las películas más importantes del cine de todos los tiempos, especialmente en el género de la Ciencia-Ficción: Blade Runner (Ridley Scott, 1982)

Ridley ScottEs inevitable dedicar un artículo a esta obra cinematográfica cuyo guión esta basado en la obra literaria ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) del escritor norteamericano Philip K. Dick. Sus obras, si bien no hay duda a la hora de considerarlas dentro de la ciencia-ficción, los son más bien en un terreno filosófico, moral o social, aspectos que aunque son también a considerar en toda obra de ciencia-ficción como consecuencia de una especulación o supuesto científico, en el caso que nos ocupa estos se reducen a un único aspecto principal, priorizando otro tipo de mensaje.

Blade Runnner - Edición Especial Dos discosEste «film» ha pasado por varias adaptaciones, proyectándose en la gran pantalla al menos dos versiones distintas, existiendo una tercera versión recientemente comercializada. Esta última parece que es ya por fin, la que al director no le dejaron mostrar al público en el día de su estreno. Una de estas copias en DVD, supervisadas por el propio Ridley Scott tal y como manifiesta en la autoría adicional sobre las mejoras (sobre todo en el lamentable sonido de las primeras copias comercializadas), obra en mi poder junto con su estupendo estuche metálico.

Así pues, con estos antecedentes, si los lectores lo desean pueden pasar a conocer mi apreciación personal de esta película, desde la perspectiva de la Ciencia-Ficción tal y como la entiendo. Por este motivo, se ha dividido la reseña en partes diferenciadas, ya que de alguna forma, la parte de Ciencia-Ficción no se puede explicar sin tener en cuenta las demás, las cuales de por si, merecerían tener su propio blog dedicado.


La trama


Ciudad de Los Ángeles en el año 2019. La humanidad ha asolado el planeta provocando la extinción de la práctica totalidad de animales, sin que parezca importarle demasiado. Por otro lado, se ha alcanzado tal nivel y dominio sobre la tecnología que además de permitirle emigrar a otros planetas, es capaz de crear seres pensantes para usarlos como juguetes, o recrear artificialmente cualquiera de las especies que poblaba el planeta, incluido el ser humano.

Quedan en La Tierra tan solo aquéllas personas que no han podido huir del deprimente lugar en el que se ha convertido el planeta, que hasta entonces había sido el hogar de la humanidad y de miles de especies más. Pobreza, taras físicas, enfermedades, son las principales características de las personas que todavía permanecen en las ciudades de enormes edificios semiabandonados.

«Daryl Hanna» es una replicante «de placer»Los científicos, dando muestras de una conciencia intranquila, culpable, de no estar seguros del alcance de su vanidad y falta de escrúpulos en el uso de la tecnología, no dudan en defenderse de sus creaciones con apariencia humana; los replicantes, a los que tratan como esclavos pese a superar a sus propios creadores en casi todos los aspectos excepto en el de la empatía; y privándoles de la vida que les dieron al transcurrir cuatro años. 

Estos seres creados por el hombre para satisfacer su vanagloria y sin importarle el sufrimiento que puedan llegar a tener, gracias a la capacidad que pese a todo les dieron, se acaban rebelando para intentar buscar una solución a ese límite de vida impuesto.

El Blade Runner Rick Deckard (Harrison Ford) Los Blade Runner, son el cuerpo especial de policía con la misión de detenerles. Rick Deckard (Harrison Ford) es el encargado, bastante a su pesar, de dar final a un grupo de estos rebeldes encabezados por Roy (Rutger Hauer), un Rachael (Sean Young)replicante de última generación modelo Nexus 6. En el transcurso de la investigación para conocer el paradero de este grupo rebelde, conoce a Rachael (Sean Young), una replicante algo especial al no ser consciente de que lo es, y al haber sido dotada de recuerdos por lo que su capacidad de empatía se veía posibilitada. A pesar de ello, Rick Gaff (Edward James Olmos)descubre que ella es replicante. Surge una relación entre Rachael y Deckard, complicada debido a la condición de ella, motivo por el cual deciden escapar. Gaff (Edward James Olmos) otro policía que está al tanto de todo, les deja finalmente huir, no sin dejar indicios inquietantes sobre la verdadera condición de Rick.


La estética


Mucho se ha hablado de la estética de Blade Runner, siendo este aspecto en el que más ha destacado dentro del mundo del cine, y uno por los que más se recuerda a esta película. Esto que es de mérito como obra del arte cinematográfico, no lo es tanto si de Ciencia-Ficción se trata, aunque como ya se ha dicho, para contar una buena historia, tanto mejor si se presenta de forma tan excepcional como esta.

Hasta el año en que se estrenó, el generó de la Ciencia-Ficción que utilizaba el cine como forma de expresión, había pasado del misterio existencial y el pulp de los años 50 y 60, a la aventura operística de La Guerra de las Galaxias (George Lucas, 1977) a finales de los 70. Con esta película, a partir de los 80 el cine de Ciencia-Ficción comenzó la senda de la postmodernidad, con sus cataclísmicos futuros —Doce Monos (Terry Gilliam, 1995), Waterworld (Kevin Reynolds, 1995), Matrix (Hnos. Wachowsky, 1999), El imperio del fuego (Rob Bowman, 2002), y un largo etcétera—

Una de las más caracterísitcas escenas de la pelicula: el auto volante y el gigantesco cartel publicitario

El oscuro e inseguro escenario distópico al que la humanidad se ha dejado llevar a causa de su dejadez moral, está perfectamente representado en la obra. Un ambiente urbano mastodóntico y degradado, que sentará precedente y cuya estética ha servido de inspiración de varias formas en películas dispares como El quinto elemento (Luc Besson, 1997) o sin ir más lejos, la recreación de Coruscant, la capital de la República Galáctica en Star Wars II: el ataque de los clones (George Lucas, 2002), hasta el punto de que resulta difícil imaginar una ciudad del futuro o de Ciencia-Ficción, que no sea muy parecida a la mostrada en esta obra, puede que llegase a defraudar de no ser así. 

Coruscant: capital de la Republica Galáctica


La música


Acababa de estrenarse hacía un año la exitosa película Carros de Fuego (Hugh Hudson, 1981). Una de las claves de este éxito fue su banda sonora, compuesta por un joven compositor que repetiría un año después en la película de la que trata este artículo. Los años 80, los mismos de Blade Runner y la música tecno, fueron también los años de Vangelis y su música cósmica.


El mensaje filosófico


El mensaje filosófico que subyace, está basado en el mismo que Mary Shelley quiso transmitir con su obra literaria: los peligros de la tecnología y la falta de capacidad de la ciencia para establecer límites de aspectos que si bien no conoce, maneja con cierta temeridad según algunas de las opiniones que se vienen mostrando desde que Frankenstein salió a la luz, y con el, el complejo que llevaría su nombre.

Desde hace no mucho tiempo que el ser humano vislumbra la posibilidad de  alcanzar adelantos tecnológicos y biológicos en un plazo aparentemente cercano, cuyas consecuencias no es capaz de comprender. Si el ser humano fuera hipotéticamente capaz de crear seres tan complejos como los replicantes de Blade Runner, pero sin poder explicar dónde se ubican o cómo se generan conceptos a los que se supone pueden acceder de alguna manera como la vida, la consciencia o los sentimientos, sería como jugar a ser dioses, pero vulnerables como mortales.

Replicante Nexus 6 (Rutger Hauer) recitando las frases de cabecera,  frente a un atónito Deckard (Harrison Ford)

Los cuatro años de vida de los replicantes son esa protección necesaria para defenderse de un tipo de ser, capaz de sentir y emocionarse como un ser humano, pero sin el derecho a vivir como el. ¿Es esto ético? el lector tiene la repuesta.


El mensaje político 


Portada de R.U.R. (Robots Universales de Rossum)
La historia de Blade Runner es una continua crisis de identidad: Deckard está permanentemente dudando de su papel el cual se ve obligado a ejecutar. Rachael duda de su condición de ser vivo. Los humanos se comportan como fríos robots insensibles, y los replicantes nos deleitan con una prosa maravillosa y sensible. Con este intercambio de papeles se intenta dejar caer que tal vez las cosas no son lo que aparentan. De Mary Shelley deberíamos ir hacia Karel Čapek y su obra pionera R.U.R. (Robots Universales de Rossum) (1920), en la que el atávico misterio de la creación de la vida se empleaba como vehículo metafórico de la esclavitud a la que el ser humano somete a sus semejantes. Blade Runner y R.U.R. coinciden en dos aspectos básicos: en ambas obras los «robots» son además de por supuesto artificiales, son también de tecnología biológica (no son mecánicos). Y lo más importante, que en ambas el mensaje es de naturaleza política sobre el abuso de unas clases sobre otras, dejando en un segundo plano la ciencia-ficción.

Replicantes y robots son todos, pobres incautos de un plan sobre el que nadie les ha preguntado, pero del que son víctimas inconscientes. Un plan en el que día a día trabajan duramente pensando en un futuro mejor, que nunca llega.


Supuesto científico


Prácticamente ya se ha mencionado hasta aquí lo que de Ciencia-Ficción tiene esta obra cinematográfica: especulación sobre un futuro distópico y la posibilidad de construir seres artificiales enormemente avanzados, con similares o superiores capacidades al ser humano, pero con un límite de duración que expresaría cierto temor de los fabricantes hacía sus creaciones. A partir de aquí estos elementos son utilizados para explorar las consecuencias éticas y filosóficas, con un resultado inolvidable.


Conclusiones


En mi opinión, la importancia de esta obra se debe más al buen hacer artístico y cinematográfico que su contenido de Ciencia-Ficción, al suponer un paso importante en la postmodernidad definiendo gran parte de las estéticas y contenidos filosóficos de la producción cinematográfica de los años venideros prácticamente hasta nuestros días. De forma distinta a por ejemplo 2001: Una Odisea del Espacio (Stanley Kubrick, 1968), que causo otro hito no tanto cinematográficamente como en el genero al que pertenece plenamente. Los problemas de estabilidad emocional de su autor Philip K. Dick, hicieron seguramente que sus obras tendiesen más hacia estos terrenos angustiosos y desesperanzados haciéndose preguntas existenciales y filosóficas, personalmente creo que descuidando la parte de Ciencia-Ficción.

Pero no me entiendan mal. El cine y este género fueron algo distinto a partir desde que los espectadores pudimos contemplar esta obra de arte. La he visto varias veces con la misma emoción que la primera y no dudaría en visionar de nuevo con sumo gusto una película que marcó toda una época y que aún hoy en día, muestra su influencia.


Artículo publicado originalmente en el blog Al final de la Eternidad el 17 de enero de 2009

Publicado por Lino Moinelo suscribirse a los artículos de Lino:
Informático y documentalista despistado. Se aficionó a la ciencia-ficción cuando de pequeño le regalaron unos libros infantiles asesorados por el mismísimo Asimov. Tiene un blog dedicado a este género donde vuelca su afición: Al final de la Eternidad. Pudo graduarse en la Escuela de Batalla pero llegó tarde al examen. No obstante, se alistó como voluntario en la Flota Internacional, donde participa desde entonces en misiones interplanetarias de paz.

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