Archivo de diciembre 2016



Título: Viaje a Arcturus
Autor: David Lindsay
Introducción: Alan Moore
Traductora: Susana Prieto Mori
Colección: Otros Mundos
Género: Novela fantástica, ciencia-ficción
Número de páginas: 384
ISBN: 978-84-945029-4-1
Formato: 14x21 cm, rústica con solapas
Publicación: Octubre 2016
Precio: 19,50€
ARGUMENTO

Esta novela relata uno de los viajes más fascinantes de la literatura fantástica de este siglo. En una especie de antiodisea, el héroe de este viaje, Maskull, viaja hasta el planeta Tormance, en el sistema solar de la estrella doble Arcturus, en busca de nuevas experiencias. Allí encontrará seres y lugares fascinantes, sufrirá metamorfosis corporales, descubrirá que nada es lo que parece, y mucho menos él mismo. Una búsqueda para entender el mundo y entenderse a uno mismo, para desentrañar el sentido del bien y del mal, de la moral, del placer y el sufrimiento: filosofía-ficción en estado puro.

RESEÑA

Como dice una de las responsables del sello, a la vez que traductora, en “Carta de la editora”: Viaje a Arcturus no se comprende. Se experimenta. No está hecha para ser interpretada, sino devorada y digerida.  Pero, sin embargo, al contrario de lo que comenta unas líneas antes, esta obra más que “el viaje del héroe”, podemos encuadrarla en “el viaje del peregrino”. Sí, pues la estructura básica del viaje del héroe (el típico de los libros y sagas de aventuras y fantasía, tomando aquí como ejemplo El Señor de los Anillos, pero remontándonos por ejemplo a La Illíada) se puede dar en cierta medida, pero aquí podemos hablar más propiamente del viaje del peregrino que, aún participando en ciertas fases del viaje del héroe, difiere en cuanto a finalidad y auténtico final.

Tomando como base el libro alegórico El progreso del peregrino desde este mundo al venidero, mostrado como un sueño, de John Bunyan, publicado en 1678, encontraremos muchas similitudes con éste que nos ocupa, tanto en el tema de “sueño”, las fases del progreso, y en la utilización de los nombres de los personajes definiendo su personalidad/funcionalidad. En Viaje a Arcturus, la traductora ha optado por añadir un pequeño glosario, además de una nota sobre la traducción, en la que nos explica la dificultad de abordar la traducción, en especial por nombres compuestos por varios vocablos que pueden aportar un sentido particular o ser simplemente inventados. Pero si tomamos, como acabamos de comentar, como “ejemplo” la obra de Bunyan, podemos pensar que los nombres han sido escogidos precisamente por eso, por su peculiar y particular significado, sobre todo cuando vamos conociendo a los personajes y el particular mundo por el que se desenvuelven. Así, el protagonista será Maskull (Mask + Skull), el planeta de destino es Tormance (Torment+ Romance), uno de los personajes, compañero de Maskull es Nightspore (Nigth+Spore), etc.

Obra hija de su tiempo, cuya primera edición fue un fracaso, pero que después se convirtió en obra de culto. Publicada en primera instancia en 1920, nada más acabar la Primera Guerra Mundial, refleja tanto el estado del mundo en esos momentos, como el personal del autor. Una época de postguerra en la que David Lindsay pasó momentos muy duros, intentando primero vivir de la escritura, posteriormente regentando una casa de huéspedes que fue derribada por una bomba de la Segunda Guerra Mundial, y muerto por una infección bucal.
Años de auge de la teosofía en Europa, a partir de la obra de H. P. Blavatsky;   la teosofía es el desarrollo de la filosofía y de la ciencia, por medio de diversas religiones, y busca lo que haya en ellas de sabiduría divina. El movimiento teosófico moderno fue impulsado por Helena Blavatsky y otros, quienes fundaron la Sociedad Teosófica en Nueva York en 1875. Constituye un movimiento ecléctico occidental que funde religiones como el el cristianismo, el budismo, el hinduismo, y está directamente relacionado con los movimientos esotéricos espiritistas de finales del  siglo XVIII como gnósticos y rosacruces. La influencia de la teosofía es claramente visible en buena parte de los movimientos englobados de nuestra época, como por ejemplo la “metafísica cristiana” de Conny Méndez y demás corrientes relacionadas con las doctrinas orientalistas sobre “niveles de ascensión” (Maestros Ascendidos).

Teosofía, sofismo y gnosticismo en una obra que sigue los pasos del peregrino, más que la del héroe, en la figura de Maskull que, buscando algo más allá de la experiencia humana (¿el Cielo, el Infierno; Dios, el Diablo?) recorrerá un escenario exótico mediante un viaje tanto físico (ciencia) como mediante el sueño (El progreso del peregrino desde este mundo al venidero, mostrado como un sueño) en el que diversos y extraños personajes le irán guiando (o desviando, según el momento) hacia esa búsqueda indefinida, pero constante. Viaje que comienza, además, en una sesión de espiritismo (Helena Blavatsky, además de fundadora del teosofismo, era también ocultista, y supuestamente, médium y clarividente) y donde confluyen varios de los protagonistas, a la vez que se desarrollan sucesos que los encaminaran hacia la aventura.
Maskull no es un héroe; más bien es un antihéroe. No sigue el camino del héroe, no sigue las fases del mismo, y no tiene claro cual es su destino ni si volverá de su periplo. Por el contrario, es un ser que, al no tener claro nada de lo comentado, se deja influenciar por cada personaje que se encuentra, por cada teoría expuesta. Muy a su pesar, debe recurrir frecuentemente a la violencia, y acaba por aceptar su supuesto funesto destino. Pero al no conocer el objeto/motivo de su búsqueda, ese mismo destino le es esquivo y, en su supuesto encuentro, hay un cambio, una metamorfosis en todo lo que le rodea, y en él mismo. ¿Qué ha encontrado al final el personaje al que estamos siguiendo durante toda la novela; es el paraíso o es el infierno; es él mismo, en su transformación final, Jesucristo, tras su travesía “por el desierto”, o algo que no podemos definir ni identificar, una especie de Anticristo? La base teosófica/gnóstica de la obra nos impulsa a creer que la transformación final, el clímax de la obra, la ha llevado a un nuevo nivel, mediante el desarrollo espiritual. Pero la violencia de la que ha tenido que echar mano, la transformación de Maskull, todo lo que le ha ido sucediendo nos habla más de una degradación moral y espiritual que de una ascensión metafísica. Por eso,  en su moralidad cristiana, C. S. Lewis rechazaba la obra,… más bien su mensaje y su “enseñanza”; por eso, tomando como base el viaje a otro planeta mediante métodos “metafísicos”, en su Trilogía Cósmica opone toda la obra a la oposición a la deshumanización, en contraste a, como venimos comentando, la obra de Lindsay (recordemos que Lewis es también autor de una obra alegórica, al estilo de la de John Bunyan, titulada The Pilgrim’s Regress). Por supuesto, si la obra fue leída por Lewis, también lo fue por miembros de los Inklings, y más concretamente por Tolkien, que llegó a reconocer su deuda con este libro.

Para finalizar, resumimos: un libro que al tener como base la alegoría de Bunyan y las tesis del teosofismo de Blavatsky, podemos reconocer el poso del cristianismo, pero también de otras religiones en búsqueda una supuesta sabiduría divina. Pero, influenciada por la época y las circunstancias personales del autor, se ha despojado de optimismo a la obra, dotándola de un simbolismo más oscuro. Una obra difícil, pero edificante, en la que el choque de ideas puede llegar a desconcertarnos en algunos momentos, dificultar el avance, igual que le sucede al protagonista; pero al igual que él, queremos proseguir en la búsqueda, ansiamos descubrir qué hay más allá del telón, a  qué nos conducirá… y disponernos a aceptar las consecuencias del desafío.

Acompaña a la obra una introducción de Alan Moore (hay que conocer y comprender a Moore para degustar apropiadamente este escrito), un par de fotos del autor, y las mencionadas notas de la traductora, y de la editora, y el glosario al final del libro.



Publicado por JAVIER el martes, 27 de diciembre de 2016 0 comentarios [Más...]